Un violador múltiple saldrá el jueves de prisión tras 20 años y sin estar rehabilitado

Condenado a 167 años por las 17 agresiones sexuales cometidas en Barcelona, los Mossos lo someterán a un continuo seguimiento

C. REINO

barcelona. Gregorio Cano, conocido como el 'violador de la Verneda' (un barrio de Barcelona), saldrá este próximo jueves de prisión tras haber permanecido entre rejas 20 años. En diciembre de 2000, fue condenado a 167 años de cárcel por las 17 agresiones sexuales que confesó haber cometido, en portales y edificios despoblados de Barcelona, L'Hospitalet de Llobregat y Montcada i Reixac (Barcelona) entre 1997 y 1998.

Su caso fue pionero en la historia judicial española, pues fue el primer condenado por violación al que se le aplicaron las medidas de computar los beneficios penitenciarios sobre el total de la pena impuesta ( 167 años), lo que ha provocado que cumpliera los 20 años de cárcel efectiva establecidos como máximo por la ley. Otros casos similares, en cambio, como el 'violador del Eixample' o el 'violador de la Vall d'Hebron', también en Barcelona, no tuvieron que cumplir el máximo de 20 años y en su caso estuvieron 16 años entre rejas, aunque posteriormente se les aplicó la 'doctrina Parot'.

Gregorio Cano, según apuntaron ayer desde Instituciones Penitenciarias, saldrá de prisión pero sin estar rehabilitado, por lo que existe un alto grado de riesgo de reincidencia, como ocurrió en el caso del 'violador del Eixample', que fue detenido y condenado por varias agresiones sexuales cometidas con posterioridad a su puesta en libertad.

Por esta razón, la Fiscalía ha ordenado a los Mossos d'Esquadra la vigilancia «no invasiva» de Gregorio Cano. Además, la Fiscalía ha requerido a la Policía autonómica que se pongan en contacto con las víctimas del violador para avisarlas de su excarcelación. Las víctimas pueden disponer de custodia policial como mínimo durante el período de un mes, prorrogable, desde la excarcelación del violador múltiple.

Cano fue detenido el 8 de mayo de 1998, una semana después de que cometiera su última agresión sexual, la decimoséptima. La Policía le tendió una trampa a través de una agente, que hizo de cebo para atraer al violador. Así, fue detenido cuando intentaba violar a una mujer, que resultó ser esta policía de paisano. Tras ser arrestado, admitió los hechos en el juicio, pidió perdón a las víctimas, se justificó diciendo que no estaba en sus «cabales» ya que había consumido éxtasis y speed y que llevaba una vida en apariencia normal. Tenía novia y trabajaba en unos grandes almacenes. Ahora tiene 48 años. La confesión de culpabilidad evitó a las víctimas revivir los hechos de nuevo y acortó el juicio.

Sus víctimas tenían entre 18 y 38 años. Las atacaba de noche o madrugada en los portales o ascensores de sus casas y siempre se desplazaba con un coche blanco, según relataron en su día las mujeres. A quince de ellas las obligó a hacerle una felación. Primero las amenazaba con una navaja aunque no las hería con el arma.

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