La vicepresidenta pregunta si los escraches que sufrió no eran ataques a la intimidad familiar

R. G.

madrid. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría denunció ayer el doble rasero de Pablo Iglesias al justificar su compra de un chalé en la sierra de Madrid para preservar la intimidad de su familia, y haber aplaudido los escraches que sufrieron ella misma hace cinco años y otros miembros del Gobierno. «¿Qué pasa, que nuestros hijos y nuestras madres son de peor condición que la suya?», preguntó la número dos del Gobierno. «Jarabe democrático de los de abajo», los definió entonces el líder de Podemos.

Iglesias repondió casi de inmediato y calificó de «miserables» a los que comparan los escraches que realizaba la Plataforma de Afectados por la Hipoteca para señalar a políticos que apoyaban la política de desahucios de los bancos, con las «convocatorias» y «amenazas fascistas» que sufre en la casa que acaba de comprar en la sierra madrileña con Irene Montero.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, no discutió las razones que han empujado a Iglesias y Montero a adquirir el chalé, pero cuestionó que organice una consulta interna para revalidar su liderazgo. «Las bases de Podemos -apuntó el secretario general de los socialistas- no pueden hacer de jueces sobre la coherencia y la credibilidad de sus líderes, en todo caso serán testigos pero nunca jueces».

El presidente de Ciudadanos también consideró un error la consulta a la militancia de Podemos, que no es otra cosa que «una competición populista, a ver quién dentro de los populistas es más populista». Albert Rivera señaló que Iglesias se ha encontrado con la horma de su zapato porque «durante mucho tiempo» se dedicó «a señalar, a criminalizar, a todos los españoles que se compraban algo; contra la propiedad privada, a quien tenía una hipoteca o adquiría un piso. El problema no es que se compren algo, el problema es que están haciendo lo mismo que llevan criminalizando durante años».

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