«El velo me hace mejor persona»

Curada. «La fe es como una medicina para el alma». :: LAILA SERROUKH/
Curada. «La fe es como una medicina para el alma». :: LAILA SERROUKH

«El Corán es muy justo e igualitario, aunque esto se desconozca. Creo que Alá hoy podría decir 'portavoza'» Amanda Figueras Periodista

ARANTZA FURUNDARENA

Esta reportera catalana cubrió los atentados del 11-M y empezó a indagar sobre el islam. Años después, leyendo el Corán, sintió que debía hacerse musulmana. A Amanda Figueras le cambia la voz cada vez que pronuncia el nombre de Alá. A sus 40 años tiene un bebé de nueve meses, está casada con un musulmán y se siente feminista.

- Creo que no se considera conversa.

- No, porque yo no era católica, mis padres no me bautizaron, ellos son agnósticos.

- ¿Y cómo reaccionaron cuando se hizo musulmana?

- Con miedo. Pensaban que me estaba metiendo en un modo de vida restrictivo, violento, oscuro, de inferioridad con respecto al hombre. Pero con el tiempo, al ver que el islam no me ha hecho daño sino todo lo contrario, lo han aceptado.

- ¿En qué le ha beneficiado el islam?

- En haber encontrado una guía, un sosiego, una esperanza. La fe es como una medicina para el alma.

- ¿Usted también sintió 'La llamada'?

- No fue una llamada, pero sí un despertar. Yo antes daba gracias a la vida y ahora le doy gracias a Alá, el creador.

- ¿Es necesario seguir un credo para obrar bien?

- No. Pero yo sí me siento mejor persona siguiendo el islam. Para nosotros es importante sembrar aquí para cosechar en la otra vida.

- ¿En ese paraíso lleno de huríes?

- En esto hay mucha manipulación. En el paraíso que Alá nos promete en el Corán hay bondades iguales para los hombres y las mujeres. El Corán es muy justo e igualitario, aunque esto se desconozca. De hecho, creo que Alá hoy podría decir 'portavoza'. Su palabra en el Corán es muy inclusiva.

- Quién lo diría, viendo ciertos países musulmanes...

- El mundo árabe es una minoría dentro de los países islámicos. Hay países de mayoría musulmana en los que hay mujeres presidentas mucho antes que en los países cristianos.

-Su marido es egipcio y musulmán. ¿Se convirtió por él?

- No, pero tampoco habría tenido nada de malo. Hay mujeres que conocen a un chico atleta y ellas también se ponen a correr. Nuestras parejas nos influyen pero no es que nos coman el coco. Los musulmanes no tienen penes mágicos que nos hacen convertirnos a las mujeres a su religión.

- ¿Qué pensaba de las mujeres con velo cuando era una periodista agnóstica?

- Tenía la sensación de que se estaban limitando. Me preguntaba por qué lo hacían.

- Eso le pregunto yo. ¿Por qué?

- Quiero dejar claro que yo defiendo la no obligatoriedad del velo. Nadie puede obligar a una mujer a usar el velo y nadie puede prohibírselo. Hay mujeres que piensan que es un mandato divino. Otras lo hacen por sentir que pertenecen a una comunidad. Y otras lo usan como herramienta de lucha contra el sistema, igual que las Femen enseñan su pecho.

-¿ Y usted por que lo lleva?

- A mí el velo me hace sentir bien. Me gusta mostrar que soy musulmana. Además, estoy convencida de que me hace ser mejor porque siento que Alá está conmigo en todo momento y me recuerda el deseo de agradarle. El hiyab para mí es una manera de estar en el mundo.

- ¿Y el burka?

- No me gusta. Pero entiendo que las mujeres deben tener el derecho de elegir. No hay que legislar en torno al burka igual que no legislamos sobre el casco del motorista.

- ¿A usted qué le prohíbe su religión?

- No es que me lo prohíba. El islam nos enseña a apartarnos de las cosas que nos hacen daño. Por ejemplo, el alcohol. No lo bebo desde que soy musulmana y no lo echo de menos.

- ¿Le hacía daño?

- Sí, me ha puesto en situaciones de peligro. También he dejado de comer cerdo.

- ¿Se considera una mujer liberada?

- Espiritualmente sí.

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