«Estamos como de vacaciones»

La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, a su salida esta tarde del Parlamento. :: q. garcía / efe/
La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, a su salida esta tarde del Parlamento. :: q. garcía / efe

El primer día laborable en el Parlament de la 'República' se saldó con la pose en Twitter de unos pocos exdiputados

OSKAR BELATEGUI BARCELONA.

El Parlamento de Cataluña corona la suerte de isla que conforma el Parque de la Ciutadella, que también acoge el popular zoo de Barcelona. El imponente edificio lo ordenó construir Felipe V como arsenal en el siglo XVIII «después de la derrota de los catalanes en la Guerra de Sucesión», informa la página web oficial, disponible en cinco idiomas, entre ellos el occitano. «Aquí se torturaron y mataron prisioneros políticos», remacha.

El primer día laborable de la 'República' coincide con la disolución de la Cámara por mandato del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de ahí que la expectación en el exterior no coincida con el esperado bullicio que uno espera encontrar en sus dependencias. Fuera las cámaras aguardan en hilera no sabe muy bien a quién y los platós móviles acogen a tertulianos con la fachada del Palau como telón de fondo. Dentro los trabajadores hacen la pausa del café y fuman un pitillo en los jardines.

«Hoy es un día de normalidad absoluta», cuenta uno de los pocos funcionarios que aceptan hablar con este periodista. «Todo lo que está pasando no nos afecta para nada. Ten en cuenta que normalmente hay pleno una vez cada quince días, aunque últimamente venía celebrándose uno por semana. Las consultas de los usuarios, las comisiones internas... todo sigue igual». ¿Y qué va a pasar a partir de ahora? «No lo sabemos, estamos a la expectativa», contesta una trabajadora. «Pero esta respuesta te la doy ya como ciudadana, aquí estamos gente de muchas ideologías».

Forcadell anunció que continuaba el trabjo, pero acto seguido desconvocó la reunión de la Mesa

En el vestíbulo del Parlament se reproduce el despacho del president de 1932 a 1939 con el mobiliario original, incluidas una descolorida estelada y una lámpara de pie. La imagen adquiere hoy un carácter irónico, con Carles Puigdemont fugado a Bruselas. «Lo han dicho en La Sexta. Va a pedir asilo político», comenta uno de los miembros de las oficinas que los grupos políticos tienen en la parte baja del hemiciclo. Aquí se decidirá el destino de Cataluña, pero se enteran de las noticias como cualquier mortal.

Vídeos de movilizaciones

En la cantina-restaurante, el canal 24 horas de la televisión autonómica catalana TV3 emite imágenes de las movilizaciones independentistas mientras algunos corrillos alargan el café. «Hoy es un poco como el día en que dan vacaciones, ¿no?», reflexiona una empleada del Parlament. El menú del día tipo buffet oferta como platos estrella «carn moruna adobada amb bolets, mongeta verda y bistec de vedella». Con postre y bebida sale por 9,35 euros.

No resuena ningún paso en los salones gris y rosa de los pasos perdidos ni hay nadie en la librería, donde sus señorías pueden comprar periódicos, libros y revistas. Una pantalla táctil ofrece información de la actividad parlamentaria. Y la agenda de ayer estaba vacía. Sin embargo, la (ex)presidenta del Parlament, Carmen Forcadell, sí que se acercó a primerísima hora. «Continuamos trabajando», tuiteaba desde su despacho a las ocho y media de la mañana.

Pura pose. Poco después, Forcadell acataba la disolución de la Cámara decretada el viernes por Rajoy y desconvocaba la reunión de la Mesa prevista para hoy martes. «La presidenta siempre ha dejado claro que nunca se pondrá en riesgo a los funcionarios y trabajadores del Parlament. Esta ha sido siempre una de sus prioridades y así lo seguirá siendo en ejercicio de sus responsabilidades. Cualquier medida que realice cumplirá con esta premisa», aseguraban fuentes cercanas a Forcadell.

En el Parlament ya no debe servir fichar a la entrada como en cualquier empresa. Los parlamentarios atestiguan su asistencia mediante Twitter, como hizo Mireia Boya, de la CUP, que a la diez de la mañana acompañaba la fotografía de la soleada fachada del Palau con un «bon dia laborable en el Parlament». Uno de los más buscados era Albano Dante Fachin, el secretario general de Podemos Cataluña, 'intervenido' por Pablo Iglesias por su connivencia con el independentismo. «Ni TTIP, ni CET ni artículo 155. Buenos días desde el Parlament de Cataluña», tuiteaba intentando aparentar normalidad.

Sin tiempo para digerir el postre resulta que el grupo de Junts pel Sí se reúne a las dos de la tarde. El vicepresidente del Govern cesado, Oriol Junqueras, saldrá poco después como una exhalación camino de la Conselleria de Economía. La CUP enturbia la digestión al considerar «ilegítimas» las elecciones del 21-D. Para ese día anuncian «una jornada de lucha republicana». Los parlamentarios que ya no son parlamentarios y los periodistas que lo siguen siendo recogen los bártulos. En la hierba del parque dormitan los guiris. En lo alto, los dos mástiles del Palau lucen huérfanos de banderas.

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