El Tribunal Supremo confirma las penas del Madrid Arena y anula la absolución del médico Viñals

M. BALÍN

madrid. El periplo judicial para las familias de Katia Esteban, Cristina Arce, Rocío Oña, Belén Langdon y María Teresa Alonso, las jóvenes de entre 17 y 20 años fallecidas en la fiesta del Madrid Arena en 2012, concluyó ayer. El Tribunal Supremo confirmó la condena a cuatro años de prisión a Miguel Ángel Flores, presidente y administrador de la empresa Diviertt y promotor del evento, como autor responsable de cinco delitos de homicidio imprudente y catorce de lesiones. Además, le inhabilitó para organizar eventos durante cuatro años.

El alto tribunal también ratificó tres años de prisión por los mismos delitos a Francisco del Amo, responsable de Madrid Espacios y Congresos, y a Santiago Rojo, director general de Diviertt; dos años y seis meses a Miguel Ángel Morcillo, jefe de personal de Diviertt, y a Carlos Manzanares, socio de Kontrol 34 (encargada de controlar el acceso).

La novedad es que la Sala Segunda (Penal) anuló la absolución del médico Simón Viñals, encargado de dirigir el servicio médico la noche de los hechos, y le condenó a un año y medio de prisión por un delito de imprudencia grave con resultado de muerte, en la modalidad de imprudencia profesional. Fue en el caso de Cristina Arce, a cuya familia indemnizará con 340.000 euros. Empresas y aseguradoras deberán abonar, además, dos millones de euros a los afectados.

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