El tribunal desmonta la estrategia de la mujer florero que iba a los bancos suizos de paseo

Rosalía Iglesias Esposa del extesorero

M.S.P. MADRID.

El tribunal no se ha creido una sola palabra de Rosalía Iglesias, la mujer de Bárcenas, que, tanto durante la instrucción como en el juicio, hizo por presentarse como una completa ignorante de los tejemanejes de su esposo.

Su papel de ama de casa, amante del arte, restauradora de antiguedades aficionada e ingenua acompañante de su marido a los bancos suizos en los que firmaba -sin saber bien qué- la apertura de cuentas no ha convencido a la sala. Ese rol -explica la sentencia- le relegaría «a poco más de un simple objeto, y esto no lo debe consentir el tribunal», que apunta a que sí tenía conocimientos técnicos suficientes.

El fallo recalca que desde el año 2000, queda acreditado que Bárcenas e Iglesias, con la «finalidad defraudatoria que ha guiado su actuar», ocultaron rentas al Tesoro Público dejando de ingresar cuotas por IRPF y del Impuesto de Patrimonio; si bien se les absuelve de los delitos de los ejercicios de 2000, 2001, 2002, 2004, 2005 y 2009 por haber prescrito, unas cuotas que superan los seis millones de euros. Por los ejercicios por los que resulta condenada (2003, 2006 y 2007) Iglesias y Bárcenas deberán indemnizar a Hacienda con casi seis millones de euros.

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