Tres presuntos yihadistas niegan ante la Audiencia Nacional su vinculación a Daesh

R. C.

MADRID. La Audiencia Nacional inició ayer el juicio contra diez presuntos miembros de una célula yihadista que habrían planeado atentar en Barcelona en 2015 y por lo que se enfrentan a una petición de la Fiscalía de entre 7 y 19 años de cárcel. Esta célula, desarticulada hace casi tres años en la denominada 'operación Caronte', habría llegado a visitar lugares emblemáticos de Barcelona -como el Parlamento- para buscar la ubicación de un posible atentado. Además, se dedicaba a adoctrinar y captar adeptos para enviarles a Siria e Irak para luchar en las filas del Daesh.

La vista comenzó con la declaración de tres españoles conversos al islam que negaron pertenecer a una célula que según la Fiscalía se creó a principios de 2014 con la denominación 'Fraternidad islámica'. Uno de ellos declaró que exclamar 'Alá es grande' es como decir 'viva Nacho Vidal'. De esta forma, Jacobo Orellana aseguró que nunca había pertenecido a lacitada célula terrorista y menos aún la había liderado. «Si no pude llegar a hacerme autónomo», se quejó ante el juez el acusado, que antes de ser detenido era frutero.

Sacos de azufre

A esta célula se la acusa de planear atentar con explosivos de fabricación casera, al igual que hizo este verano la célula que atentó en Barcelona y Cambrils, por lo que ha sido preguntado por los 25 sacos con 38 kilogramos de azufre que se encontraron en un habitáculo escondido en su casa de Valls (Tarragona). Según Orellana, apodado 'Yacoub', «llevaban ahí diez o quince años» e insistió que pertenecían al antiguo inquilino, al que se los guardó porque le daba pena porque parecía que tenía «síndrome de Diógenes».

A pesar de que Orellana aseguró que no tenía ninguna relación con los otros presuntos miembros de la célula, otros dos de los acusados sí que dijeron conocerse unos y otros, pero reconocieron que no eran amigos íntimos, que sólo les conocían de haber hablado de vez en cuando con ellos o de almorzar después de salir de la mezquita. De hecho, tanto Gonzalo Cabezas 'Sulaiman' como David Franco Portolés 'Ibrahim', también conversos por «convicción personal», indicaron que alguna vez hablaron con los otros acusados, pero que nunca habían estado los diez juntos hasta el juicio.

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