Tres jueces del Supremo mantienen presos a Forcadell y los exconsejeros

Estiman que el riesgo de fuga se ha incremento por las dificultades de la justicia española para hacer efectiva la entrega de los procesados huidos

R. C.

madrid. El Tribunal Supremo confirmó ayer la prisión preventiva para la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y para los ex consejeros Raül Romeva, Jordi Turull, Josep Rull y Dolors Bassa por riesgos de reiteración delictiva y de fuga. La Sala Segunda (de lo Penal) estimó los argumentos del juez instructor de la causa del 'procés' Pablo Llarena y alegó que algunos de los procesados han escapado con éxito de la justicia española y que disponen de una estructura organizativa que les apoya dotada de consistencia económica y contactos internacionales.

Esos «elementos han permitido a quienes ya se han fugado mantener una apariencia de vida normalizada fuera de España y de la residencia que hasta entonces era su domicilio habitual», señalaron ayer los tres magistrados de la Sala de Apelaciones, que desestimaron los recursos al señalar que no hay precedentes en la reciente historia europea de un Gobierno de un estado federado alzándose contra la constitución.

Rebelión y/o sedición

Los jueces que revisaron el auto de prisión dictado Llarena reconocieron que son evidentes las dificultades existentes para hacer efectiva la entrega a España de los procesados huidos, a pesar de que están acusados de delitos muy graves, y valoraron esta circunstancia como un evidente aumento del riesgo de fuga.

Sobre el riesgo de reiteración delictiva, la sala indicó que la conducta imputada a los recurrentes no ha consistido en un acto aislado, sino en la participación constante y relevante, como miembros del Gobierno y del Parlamento catalán, en un plan que se desarrolló a lo largo de casi dos años, hasta octubre de 2017.

Ese plan incluyó desobedecer las resoluciones del Tribunal Constitucional y derogar de facto la Constitución, el Estatuto de Autonomía y «cuantos elementos del ordenamiento jurídico se oponían al designio de los recurrentes». Y se mantuvo aún después de los episodios de violencia y de los tumultos que tuvieron lugar el 20 de septiembre en Barcelona. Agregó que, en este momento procesal, existen razones serias para mantener que los hechos pudieran ser constitutivos de un delito de rebelión, pero no descartan la sedición.

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