El traspaso de carteras de los consejeros catalanes, en la cárcel y en Bruselas

Consejeros catalanes visitan a sus antecesores en el cargo en la cárcel de Estremera. :: v. lerena / efe/
Consejeros catalanes visitan a sus antecesores en el cargo en la cárcel de Estremera. :: v. lerena / efe

Torra se compromete a «cumplir el mandato del 1-O y hacer república sin interferencias del Estado»

CRISTIAN REINO

barcelona. La política de gestos que ha puesto en marcha el nuevo Gobierno catalán encabezado por Quim Torra llevó ayer a los consejeros de la Generalitat a realizar el traspaso simbólico de carteras con los anteriores titulares en prisión y en Bruselas. Una nueva escenificación por parte del ejecutivo autonómico para denunciar la situación en la que se encuentra el anterior gobierno catalán. Quim Torra ha situado la cuestión de los presos en el centro de su arranque de mandato.

La toma de posesión de los nuevos consejeros fue un homenaje a los anteriores y la fachada del Palau de la Generalitat luce desde el sábado una enorme pancarta que pide la libertad de los encarcelados con un enorme lazo amarillo. Torra reclama además gestos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en relación al acercamiento de los presos a cárceles catalanas o incluso que dé órdenes a la Fiscalía para que rebaje las peticiones de penas.

Quejas de Aragonès

Así, los consejeros Pere Aragonès, Ernest Maragall y Ester Capella visitaron ayer a sus antecesores Oriol Junqueras y Raül Romeva. En cambio, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn no pudieron hacer el traspaso testimonial de sus carteras, porque el Ministerio del Interior no lo permitió por cuestiones burocráticas. En Bruselas, Toni Comín, Meritxell Serret y Lluís Puig dieron el testigo a Alba Vergés, Teresa Jordà y Laura Borràs, respectivamente. El vicepresidente Pere Aragonès se quejó tras la visita a prisión que el traspaso no pudo hacerse en «condiciones adecuadas». «No teníamos ni sala de trabajo ni tiempo suficiente para hacer un buen intercambio de planes de trabajo», criticó.

Torra, que hoy comparece en la Cámara catalana para dar cuenta de la estructura de su gobierno, lleva días asegurando que uno de los objetivos de su mandato es la restitución de los anteriores consejeros en sus puestos, incluido Puigdemont. El presidente de la Generalitat lanzó ayer un nuevo aviso a Pedro Sánchez: situó como una «obligación» cumplir con el mandato del 1-O de octubre, es decir, «hacer República sin interferencias del Estado». Lo primero que hará será recuperar la ley de cambio climático suspendida por el Constitucional.

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