El traslado a Huesca de las obras de arte de Sijena incendia la campaña

Vista general de los alrededores del Museo de Lérida, con los Mossos custodiando que pudieran partir las obras a Sijena. :: a. ropero / efe/
Vista general de los alrededores del Museo de Lérida, con los Mossos custodiando que pudieran partir las obras a Sijena. :: a. ropero / efe

El independentismo habla de «expolio» a Cataluña mientras Rajoy defiende que es el cumplimiento de una resolución judicial

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Cuarenta y cuatro piezas de arte religioso de los siglos XV y XVI, 43 según el Gobierno aragonés, fueron ayer las protagonistas de la campaña electoral catalana. Buena parte de las obras no estaban ni expuestas en el museo de Lérida, pero su traslado desde la capital del Segre a su localidad de origen, Villanueva de Sijena, en Huesca, tras más de cuatro décadas en Cataluña, incendió la campaña y volvió a enfrentar a los independentistas contra los constitucionalistas por la aplicación del artículo 155.

Hacia las 15:30 horas, el camión procedente de Lérida llegó a Sijena cargado con las obras de arte y puso así fin a un litigio judicial muy complicado y que tiene su origen en la Guerra Civil, cuando los anarquistas arrasaron el monasterio de la localidad oscense, que por entonces pertenecía a la diócesis de Lérida.

Material muy sensible que explotó en plena campaña. El presidente de la Generalitat cesado, Carles Puigdemont, habló de «expolio» contra Cataluña, propiciado gracias al «golpe de Estado» que a su juicio ha supuesto la aplicación del artículo 155 de la Constitución. «Éste es -denunció- el modelo de país que defienden Ciudadanos, PSC y PP». El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, replicó que la resolución judicial se debe cumplir porque es lo «normal» en un Estado democrático, y «si alguien cree que no y quiere sustituir al juez, que lo diga». Rajoy recordó que en 2016 la Generalitat autorizó la devolución de otras 51 obras de Sijena que estaban en el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona.

Los Mossos cargan contra los manifestantes que trataban de evitar el traslado de las obras

El independentismo en bloque aprovechó para cargar contra el 155 y contra quienes lo amparan y situó el caso como un ejemplo de lo que le puede pasar a Cataluña si continúa siendo una comunidad autónoma. La CUP se expresó en términos de «botín de guerra» tras una «ocupación colonial». «Es una humillación», según Esquerra, y una «lección» de lo que, a su entender, harán los constitucionalistas si gobiernan en Cataluña.

El candidato del PSC, Miquel Iceta, calificó de «error» el traslado sin una sentencia firme, pero quiso desvincularlo del 155. La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, criticó que el secesionismo haya apostado por la «confrontación» con otras administraciones en lugar de buscar la colaboración, y dijo que, «como demócratas, no podemos oponernos a que se cumplan las resoluciones».

A pesar de las resoluciones judiciales, que obligaban a devolver las piezas a Aragón, el Gobierno catalán ha tratado durante años de evitar la entrega del tesoro artístico. Pero con la intervención de la Generalitat en virtud del 155, el traslado fue finalmente posible ayer, el último día que había dado el juez como plazo. La Guardia Civil tenía la orden judicial de llevarse las obras, incluso por la fuerza. Un auto que para los secesionistas era todo un caramelo electoral y que no desaprovecharon para reunir a varios centenares de personas para impedir que la Policía accediera al museo.

El 1-O en la mente

El recuerdo de las cargas policiales en el referéndum del 1 de octubre aún está presente y la tensión con la Policía volvió ayer en la movilización independentista. «No pasarán», «ni un paso atrás», «resistencia» eran las consignas. En esta ocasión fueron los Mossos, bajo el mando del Ministerio del Interior, los que actuaron de manera expeditiva y desalojaron a decenas de personas a la fuerza para permitir que el camión que debía llevarse las obras pudiera estacionar.

Los Mossos llegaron a usar las porras a primera hora de la mañana, hubo enfrentamiento, empujones y una persona resultó herida. Fue la primera actuación de la Policía catalana contra los independentistas en muchos meses.

La tensión llevaba horas instalada en las puertas del museo, desde que hacia las cuatro de la madrugada entraron la Guardia Civil y los técnicos del Gobierno de Aragón para empaquetar las obras compradas en su día por la Generalitat a las monjas del monasterio por 300.000 euros entre 1983 y 1994, si bien la compraventa fue declarada nula por un juez años después.

La consejera de Cultura de Aragón, Mayte Pérez, calificó el de ayer de «día histórico», aunque denunció que faltaba una obra y que el conjunto artístico se encuentra en muy mal estado. Villanueva de Sijena fue una fiesta.

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