Torrent tantea a Puigdemont en Bruselas, que mantiene viva la opción del regreso

Roger Torrent y Carles Puigdemont conversan antes de la reunión que mantuvieron ayer en Bruselas. :: EMMANUEL DUNAND / afp/
Roger Torrent y Carles Puigdemont conversan antes de la reunión que mantuvieron ayer en Bruselas. :: EMMANUEL DUNAND / afp

El presidente del Parlament traslada al líder de JxCat que «lo que necesita el país» es un Gobierno «efectivo que destierre el 155»

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Sigue la partida, el tira y afloja soterrado entre Junts per Catalunya y Esquerra. Porque aunque compartan causa secesionista, no hay que olvidar que son partidos independientes, con visiones muy diferentes sobre cómo actuar a corto plazo y con líderes cuya situación vital es radicalmente opuesta. Ambos hicieron lo mismo, pero uno, Oriol Junqueras, está en la cárcel, y el otro, Carles Puigdemont, fugado después de marcharse sin decírselo a su entonces mano derecha. El diablo se esconde en los detalles y aye, lo hizo en este dardo envenenado que el president del Parlament, Roger Torrent (ERC), lanzó a Puigdemont después de reunirse con él y con los cuatro exconsejeros huidos en Bruselas.

«Le he trasladado lo que creo que conviene más al país. Intentaré contribuir a provocar que haya un Gobierno lo más rápidamente posible, un Gobierno eficaz, un Gobierno que pueda trabajar desde el minuto uno para poder recuperar las instituciones de las manos del 155 y las traslademos a las manos de la ciudadanía», aseguró. No fue una respuesta causal a una pregunta inesperada, sino en su declaración inicial, de ahí la relevancia del mensaje enviado.

Se quedó ahí y no fue más allá pese al aluvión de preguntas sobre si cree que Cataluña se puede gobernar desde Bruselas o si lo conveniente es que Puigdemont estuviese ya en España. Se limitó a responder con frases hechas y, en ocasiones, escurriendo el bulto argumentando que «eso lo debería contestar él». Y él, Puigdemont, siguió sin aclarar nada más allá de dejar la puerta abierta a todo.

Torrent, por su parte, se mantuvo firme en el mensaje que viene defendiendo Esquerra, que recuerda que no hay nadie por encima del país. «Yo lo que creo es que hace falta desterrar el 155 de nuestras instituciones y que necesitamos un Gobierno que gobierne y que ponga fin a la paralización que supone el 155», reiteró a sabiendas de que una investidura a distancia sería invalidada de inmediato por el Tribunal Constitución y supondría de facto la continuidad 'sine die' del 155 al no haber un president de la Generalitat.

Cerrada la delegación

¿Y qué dijo Carles Puigdemont? Repitió ayer en Bruselas lo que el martes había manifestado desde Copenhage durante su visita al Parlamento danés. «Hay muchas posibilidades. ¿Lo ideal? La investidura presencial. Es la que querríamos todos y debería haber condiciones para que se produjera. Pero hay otros caminos, lógicamente. Nosotros no descartamos ninguno. Por tanto, que nadie descarte que el pleno pueda celebrarse en las condiciones óptimas, que es que podamos estar todos presentes allí discutiendo lo que los ciudadanos de Cataluña han votado», zanjó.

Pidió calma. «Tenemos tiempo para tomar muchas decisiones de aquí al día de la investidura. Vamos paso a paso, es una situación excepcional, la estamos manejando con mucho tacto y respeto a los ciudadanos», aseguró el expresidente catalán antes de censurar «el chantaje» del Ejecutivo central y pedir «un poco de 'seny', rigor y normalidad democrática al Estado».

Fue un día de lo más agitado. Si la visita ya era de por sí polémica, como ha denunciado la oposición, la decisión del Gobierno español de cerrar las dependencias de la Delegación del Gobierno de la Generalitat de Cataluña en el barrio europeo para impedir que se celebrase allí indignó al bloque independentista. «Es intolerable», clamó Torrent, quien anunció que había dado traslado a los servicios jurídicos de la Cámara para que analicen esta decisión «tanto desde un punto de vista legal español y belga» -lo que no aclaró es que si en esta ocasión hará caso del criterio técnico de los letrados-.

Al final, se buscó un plan B y Torrent pudo reunirse tanto con Puigdemont como con los cuatro exconsejeros prófugos, Clara Ponsatí y Lluis Puig, de Junts per Catalunya, y Toni Comín y Meritxell Serret, de Esquerra. Casualidad o no, los dos diputados electos de las filas neoconvergentes salieron muy serios en todas las imágenes tomadas. ¿Entregarán su acta para garantizar la mayoría de 68 escaños al bloque independentista?

«No hemos hablado eso», dijo Torrent, que sí aclaro que este viaje lo ha costeado de su bolsillo para no construir una polémica a su juicio artificial. «Nuestra reunión debe entenderse desde la más absoluta normalidad democrática entre la primera y la segunda autoridad del país. El president Puigdemont tiene todo el derecho a ser candidato», subrayó el presidente del Parlament.

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