Torrent se enfrenta a JxCat al llevar el veto a Puigdemont a la justicia europea

Roger Torrent se dirige ayer a la reunión semanal de la Mesa del Parlamento de Cataluña. :: Alejandro García / efe/
Roger Torrent se dirige ayer a la reunión semanal de la Mesa del Parlamento de Cataluña. :: Alejandro García / efe

El presidente de la Cámara eleva la tensión con sus socios con el recurso y al paralizar la reforma de la ley de la Presidencia

CRISTIAN REINO BARCELONA.

No lleva ni un mes en el cargo y Roger Torrent ya es el traidor para el sector del independentismo más irreductible y fiel a Carles Puigdemont. El presidente de la Cámara catalana, que se resiste a avalar la vía rupturista que plantea el expresidente de la Generalitat porque no quiere nuevas querellas, fue duramente cuestionado ayer por sus socios de Junts per Catalunya, la primera vez que lo hacen en público desde que el republicano tomó posesión de su cargo el pasado 17 de enero.

Torrent, dirigente de Esquerra, tensionó las costuras entre su partido y JxCat en plenas negociaciones a cara de perro por la investidura al tomar dos decisiones que los neoconvergentes interpretaron que van en contra de los intereses del expresidente de la Generalitat. Por un lado, paralizó la tramitación de la reforma de la ley de la Presidencia de la Generalitat, en la que Puigdemont y los suyos pretenden incluir la posibilidad de investir al jefe del Ejecutivo de manera no presencial. Esquerra rechaza esta opción porque considera que no lleva a ningún sitio ya que sería suspendida por el Constitucional. Torrent no incluyó la admisión a trámite de la reforma de la ley en la reunión de ayer de la Mesa de la Cámara con el argumento de que había errores de forma, y lanzó el enésimo mensaje a sus socios de que no va a avalar una elección a distancia del candidato por los riesgos penales que implicaría para la Mesa de la Cámara.

El presidente del Parlamento autonómico ya aplazó el 30 de enero el pleno de investidura al considerar que no había garantías para formar un Gobierno efectivo desde el primer momento. Esquerra se niega a investir a Puigdemont si eso implica nuevas querellas, un planteamiento que ha disparado la tensión entre ambos socios y fuentes parlamentarias lo constataron en la reunión de la Mesa, donde los dos grupos independentistas mostraron sin tapujos sus fuertes discrepancias.

JxCat acusa a Torrent de actuar unilateralmente y ERC atribuye a sus socios la idea de ir a Estrasburgo

Junts per Catalunya acabó de montar en cólera cuando Torrent anunció su segunda medida, recurrir ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos el veto del Constitucional a la investidura a distancia de Puigdemont. Desde la oposición calificaron la iniciativa de «postureo» para compensar el jarro de agua fría de la paralización de la reforma de la ley de la Presidencia. JxCat salió en tromba contra Torrent, al que acusó de actuar de manera unilateral, sin consultarles, y poniendo en riesgo la estrategia de defensa jurídica del expresident.

«Hemos recibido con perplejidad la decisión de llevar ante el tribunal de Estrasburgo de manera unilateral y arbitraria la defensa de los derechos de investidura del presidente Puigdemont», afirmó Eduard Pujol, portavoz de la candidatura del expresident. Desde el entorno de Torrent y en Esquerra recordaron que la decisión fue consultada con Josep Costa, vicepresidente del Parlamento y diputado de JxCat, y que éste dio el visto bueno.

«No es serio ni de recibo ni justo» que JxCat haya cargado contra la propuesta, aseguraron los republicanos, que incluso afirmaron que la decisión de buscar el amparo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo fue «idea de JxCat». Esquerra hizo una llamada a la calma, a acabar con los «trapos sucios y los reproches». Pero la realidad es que la investidura se les ha atragantado a los secesionistas, que cada día abren una grieta en sus relaciones.

Tutelar derechos

Aunque fuentes próximas a Torrent reconocieron que la iniciativa de Estrasburgo es muy difícil que salga adelante, el presidente de la Cámara pedirá al tribunal europeo que «tutele los derechos políticos y, en concreto, el derecho a la participación política» de Puigdemont. «Esto implica su derecho a someterse a un debate de investidura, en tanto que es un diputado electo, y a ser escogido presidente si así lo decide una mayoría», argumentaron.

El recuso pedirá medidas cautelares, lo que «desbordaría las instituciones del Estado y pondría la decisión en manos de un órgano superior que podría tutelar los derechos políticos de Puigdemont y garantizar una investidura efectiva», aputaron fuentes de la Cámara. Si la demanda fuera estimada, se resolvería en 24 horas y se podría «abrir una puerta real y efectiva para la investidura de Puigdemont», según Esquerra, aunque está por ver si siguen adelante vistas las críticas de JxCat.

La Cámara catalana presentará además alegaciones al Constitucional para que desestime la impugnación del Gobierno contra la propuesta de investidura de Puigdemont. El escrito sostiene que «es arbitraria» en la medida en que «se funda en argumentos de carácter hipotético o preventivo», y recuerda el dictamen contrario del Consejo de Estado.

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