Torra urge a Sánchez a negociar sobre los presos y el referéndum

Quim Torra, a su salida ayer de la cárcel de Estremera, tras visitar a Junqueras, Turull, Forn, Rull y Romeva. :: f. villar / efe/
Quim Torra, a su salida ayer de la cárcel de Estremera, tras visitar a Junqueras, Turull, Forn, Rull y Romeva. :: f. villar / efe

El presidente de la Generalitat y Artadi no descartan la vía unilateral para alcanzar la independencia y chocan con Esquerra

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Quim Torra tiene prisa. El nuevo presidente de la Generalitat viajó ayer a Madrid para visitar en las cárceles a Oriol Junqueras, Jordi Turull, Josep Rull, Joaquim Forn y Raül Romeva, y como en la toma de posesión de los nuevos consejeros el pasado sábado, insistir en la política de gestos y en situar a los presos en el centro del inicio de su mandato.

La señal es inequívoca hacia el nuevo presidente del Gobierno, que antes de formar su Ejecutivo ya tiene en su mesa la reclamación de Torra de celebrar una reunión inmediata para saber cuál es su posición en relación a los dirigentes secesionistas encarcelados y sobre el derecho de autodeterminación. «Es urgente que nos veamos y negociemos» para hablar «de Gobierno a Gobierno», presionó a las puertas de la prisión de Estremera. «Necesitamos saber si España pide justicia o escarmentar a los independentistas», remató el jefe del Ejecutivo catalán.

Desde el independentismo piden hechos concretos sobre los presos, acercamiento a las prisiones catalanas u órdenes al fiscal general para que rebaje las peticiones de penas. De hecho, la nueva consejera de Justicia, Ester Capella, afirmó que el acercamiento no se tiene que negociar porque es un derecho y está en manos del ministro del Interior.

La portavoz del Govern afirma que «el derecho de autodeterminación es irrenunciable»

En solo 48 horas, el presidente de la Generalitat ha elevado la presión sobre Sánchez, ya que ha pasado de reclamar «gestos» a exigir «soluciones», y de pedir diálogo a demandar ya una mesa de negociación cuando el presidente del Gobierno ni siquiera tiene ministros. Las primeras señales que ha emitido Torra son las de un dirigente más moderado en las formas que su antecesor, pero que mantiene la radicalidad en el fondo de los líderes secesionistas de la legislatura anterior, que acabó con la declaración de independencia, la aplicación del 155 y el encarcelamiento de dirigentes.

Traspaso de carteras

Torra adorna sus discursos de mucha retórica republicana, pero la realidad es autonómica, a pesar de que reitera que no está para negociar un nuevo Estatuto de Autonomía y que Cataluña sigue inmersa en un «proceso hacia la independencia».

El presidente catalán reclama una mesa de negociación a Sánchez, pero sigue sin descartar la vía unilateral, a pesar de que ya se conocen las consecuencias de ponerla en marcha (prisión, 155 y división social). «Solo respondo ante el Parlamento», afirmó. «La única soberanía que reconozco es la del Parlamento de Cataluña», dijo.

En la misma línea, la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, la pieza clave del engranaje del Gobierno de Torra, se estrenó ayer en el cargo con una seria advertencia a Pedro Sánchez: «El derecho de autodeterminación es irrenunciable». Artadi, como todos los demás consejeros, se instaló en su despacho y las Consejerías de la Generalitat dejaron formalmente de estar bajo el control del 155.

Los nuevos consejeros harán hoy en las cárceles y en Bruselas el traspaso de carteras. «Si renunciamos a la unilateralidad, ¿qué mensaje estaremos transmitiendo a Madrid y a nuestro pueblo?», se preguntó la nueva portavoz de la Generalitat. «Si no se puede negociar con el Estado, deberemos conseguir la independencia haciendo nuestro camino», avisó.

Eso sí, quiso matizar que la «prioridad» del nuevo Ejecutivo es negociar con Sánchez. Una de cal y otra de arena porque las posiciones en el Govern arrancan divididas. El sector próximo a Puigdemont, los consejeros de JxCat, con Torra y Artadi como máximos representantes, insisten con la vía unilateral, pero en cambio el PDeCAT y Esquerra hace meses que apuestan por rebajar el tono, descender del monte, empezar a jugar en el terreno constitucional y tener influencia en Madrid.

La votación a favor de Pedro Sánchez ha sido el último ejemplo en este sentido. Esquerra replicó a Artadi que el proceso soberanista debe ser «multilateral», que es una forma elegante y sin estridencias de decirles a sus socios que están en una nueva etapa y que el periodo del desafío rupturista se cerró el 27-O.

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