Torra traslada al líder socialista que está dispuesto a hablar de «todo»

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, ayer junto al presidente del Círculo de Economía, Juan José Bruguera. :: efe/
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, ayer junto al presidente del Círculo de Economía, Juan José Bruguera. :: efe

Las apelaciones al diálogo desde Madrid y Barcelona alimentan la apertura de un nuevo tiempo en las relaciones entre los dos ejecutivos

CRISTIAN REINO SITGES.

El cambio de gobierno, si como parece se consuma, puede traer un nuevo tiempo a las relaciones entre las instituciones del Estado y las de Cataluña. Superado el momento de máxima tensión con choque incluido, que se vivió entre los meses de septiembre y octubre del año pasado, que culminó con la proclamación de la república catalana, la aplicación del 155 y el procesamiento del anterior ejecutivo autonómico, se abre una ventana llena de incertidumbres, pero que puede ser distinta. Menos crispada.

«Los dos principales responsables del choque de trenes (Puigdemont y Rajoy) han salido de escena y con la llegada de nuevos actores vamos a un tiempo caracterizado al menos por una rebajada de la tensión», afirma un dirigente del socialismo catalán.

Quim Torra se estrenó ayer como presidente de la Generalitat, inaugurando las jornadas del Círculo de Economía, en Sitges (Barcelona). El foro empresarial está este año marcado por la moción impulsada por Pedro Sánchez, por lo que Torra aprovechó para lanzar un guiño al líder socialista, virtual futuro presidente del Gobierno. «Dialoguemos abiertamente», afirmó. «Estoy dispuesto a hablar de todo, pero pido al Gobierno del Estado que diga de qué quiere hablar», afirmó. «Es la hora de debatir todas las propuestas», añadió.

Rajoy no tenía intención de levantar la intervención de las finanzas, con Sánchez el tema queda en el aire

Por primera vez, un dirigente independentista se salía del guión secesionista, que marcaba que de lo único que podían negociar los gobiernos catalán y estatal era sobre el referéndum. Torra defiende como el que más el derecho a decidir catalán y reivindica con firmeza la república catalana. Y será una constante durante su mandato las referencias al 1-O, a los presos y a los «exiliados».

Pero es consciente de que la coyuntura es distinta y ayer pidió ayuda a los empresarios del Círculo de Economía para que le abran vías de diálogo con el Estado. El PDeCAT y Esquerra lideran el cambio de rasante en el independentismo: hace dos años votaron en contra de la investidura de Sánchez y ahora rectifican su posición y hoy avalarán la moción impulsada por el líder socialista.

Desde la premisa, eso sí, de que no es un 'sí' a Sánchez, sino un 'no' a Rajoy, como precisó Joan Tardá en su discurso. Torra exige un cambio de actitud, aunque tampoco predica con el ejemplo, como deslizó ayer en privado un empresario catalán, que criticó que el presidente de la Generalitat apele al diálogo y luego en el debate en la conferencia del Círculo de Economía se negara a responder preguntas. Fuentes de la organización señalaron que el presidente catalán adujo que no respondería a preguntas porque aún no tiene ejecutivo y no ha presentado todavía su programa de gobierno.

Poco tiempo

La cuestión es si ambos ejecutivos tendrán tiempo para establecer puentes y abrir un nuevo tiempo. Torra asegura que su presidencia es temporal, mientras que la de Sánchez está llena de incertidumbres. En cualquier caso, los guiños han cogido el puente aéreo, lo cual ya es un cambio.

Sánchez prometió ayer puentes de diálogo, defendió su idea de una España plurinacional y puso sobre la mesa la intención de solucionar el hecho de que el Estatuto catalán, en su configuración definitiva, no fuera votado por los catalanes. La idea no está lejos de la propuesta que el Círculo de Economía puso ayer sobre la mesa, la de un nuevo Estatuto, con rango constitucional, refrendado por la ciudadanía. Torra lo calificó de «valiente, interesante y merecedor de ser estudiado».

El primer asunto, en cualquier caso, que deberán tratar, si se abren conversaciones, es el 155 y sus consecuencias. Sobre el papel, el polémico artículo de la Constitución decaerá en cuanto tome posesión el nuevo ejecutivo catalán. Pero luego está la cuestión de la intervención de las finanzas de la Generalitat, al margen del 155, que Rajoy no tenía intención de levantar y que Torra reclama. Más espinoso es el asunto de los presos. Rajoy acusó ayer a Sánchez de haber llegado a un pacto con los independentistas que implicaría dar instrucciones a la Fiscalía para que reclame al Supremo que saque de la cárcel a los presos.

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