Torra reclama a Sánchez que la renuncia a la república no sea la condición para negociar

Torra comparece ayer en el Parlament ante la mirada de los miembros de su gobierno. :: marcelali saenz/
Torra comparece ayer en el Parlament ante la mirada de los miembros de su gobierno. :: marcelali saenz

El presidente catalán avisa de que «no se rendirá» y que el apoyo a la moción de censura no fue un cheque en blanco

CRISTIAN REINO

barcelona. Quim Torra continúa lanzando mensajes exploratorios a Pedro Sánchez. En el primer pleno de la legislatura en el que estuvo presente el gobierno catalán en su conjunto, más de siete meses después de la destitución del anterior, el presidente de la Generalitat volvió a tender la mano al jefe del Ejecutivo central. «Necesito reunirme urgentemente», afirmó desde la tribuna de la Cámara catalana.

Una semana después de la constitución de su gabinete, Torra compareció en el Parlamento autonómico para dar cuenta de la estructura de su equipo. El dirigente nacionalista marcó dos objetivos prioritarios para la legislatura: revertir las consecuencias del 155 y cumplir con el mandato del referéndum del 1-O de constituir una república independiente. «De la restitución a la Constitución», resumió. Desde que ha asumido el cargo, envuelve todos sus discursos en retórica republicana, trufada de realidad autonómica.

El líder nacionalista se ha fijado también como objetivo prioritario iniciar una nueva etapa de diálogo con el Gobierno central. Torra quiere negociar, pero no a cualquier precio. Durante su intervención en el pleno, el presidente de la Generalitat avisó a Sánchez de que el apoyo del independentismo a la moción de censura, que aupó al socialista a la presidencia del Gobierno, no supone un «cheque en blanco», y le advirtió de que el diálogo entre ambas administraciones no puede estar supeditado a la renuncia de máximos del independentismo. «No hemos venido a rendirnos», afirmó con contundencia.

Torra desgranó los asuntos que llevará en la carpeta cuando viaje a la Moncloa: presos, recuperación de las leyes suspendidas la legislatura pasada por el Tribunal Constitucional y derecho de autodeterminación. «¿Qué proyecto tiene Sánchez para Cataluña?», preguntó y pidió al presidente del Gobierno que sea valiente y asuma riesgos. «El Estatuto no puede ser el punto de partida de la negociación», apuntó en el 'diario.es'. Esta es la clave. El secesionismo insiste en poner sobre la mesa la soberanía de Cataluña, lo que ya anticipa que el diálogo entre las dos partes no puede llegar muy lejos.

Y para que no haya equívocos, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, llamado a ejercer de puente entre Madrid y Barcelona, le advirtió de que Sánchez defenderá la unidad de España y la Constitución, fijando los límites de una eventual negociación. Iceta avisó de que un diálogo «provechoso» con el Estado exige «separación de poderes y respeto a la legalidad» y a su juicio es una «equivocación» tratar de negociar con Madrid, tomando como base la votación del 1-O.

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