Torra se estrena con el desafío al Estado de impulsar un proceso constituyente

Puigdemont, acompañado de la dirección del PDeCAT, aplaude por videoconferencia la designación oficial de Torra para ser candidato a presidir la Generalitat. :: Josep LAGO / afp/
Puigdemont, acompañado de la dirección del PDeCAT, aplaude por videoconferencia la designación oficial de Torra para ser candidato a presidir la Generalitat. :: Josep LAGO / afp

El candidato, que perderá hoy la primera votación de investidura, afirma que solo obedecerá al Parlamento catalán

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Quim Torra, candidato a la presidencia de la Generalitat por designio de Carles Puigdemont, anunció 24 horas antes del debate de investidura que su misión principal será impulsar «un proceso constituyente» que desemboque en la república de Cataluña. Un lenguaje que había pasado a segundo plano tras la fallida declaración de independencia del 27 de octubre y la intervención de la Generalitat, y que muestra a las claras sus intenciones de recuperar el discurso y el proyecto soberanista.

El diputado de JxCat se someterá hoy a la primera votación de investidura, en la que no obtendrá, salvo sorpresa mayúscula, la mayoría absoluta, y obligará a una segunda ronda el lunes próximo, en la que le bastarán los votos de Esquerra y su grupo, además de la abstención de la CUP, para resultar elegido presidente de la Generalitat.

La legislatura catalana afronta a partir de hoy, después de la ronda de contactos exprés de ayer de Roger Torrent, el cuarto intento de investidura, tras los fracasos de Puigdemont, Jordi Sànchez y Jordi Turull. Todo apunta a que esta vez habrá presidente. Pero no habrá normalidad institucional. Torra se estrenó ayer como candidato con un serio aviso al Estado que deja entrever que su mandato será todo menos tranquilo. «Solo obedeceré al Parlamento catalán», dijo en TV-3.

El candidato de JxCat pide disculpas por escribir tuits antiespañoles, calificados de «xenófobos» por Cs

Más aún. El objetivo de su paso por la Generalitat será construir la república y uno de sus primeros cometidos será poner en marcha el proceso constituyente porque el mandato del referéndum del 1-O así le «obliga». Además, se propone recuperar las leyes aprobadas en la pasada legislatura y suspendidas por el Constitucional.

De entrada, el candidato plantea un nuevo encontronazo con los poderes del Estado a pesar de que buena parte de las fuerzas políticas que entre hoy y el lunes le darán apoyo, como Esquerra y el PDeCAT, rechazan la vía unilateral. Está por ver hasta dónde llega el desafío y si mantendrá el listón igual de alto en su discurso de investidura.

Lo primero que hará en cuanto tome posesión la semana que viene será nombrar a un comisionado sobre la aplicación del 155 y cuya misión será realizar un análisis sobre de la intervención de la Generalitat. «Estamos hablando de una crisis humanitaria, tenemos gente en prisión y en el exilio», afirmó.

Torra anticipa una legislatura de alto voltaje, en la que el expresidente se aparta a medias ya que pretende seguir manejando los hilos del Ejecutivo de Barcelona desde Berlín o Bruselas. El futuro inquilino del Palau de la Generalitat no aclaró hasta qué punto está dispuesto a ser tutelado por su mentor. Por un lado apuntó que él tomará las decisiones, pero también admitió que el llamado «plan de república» debe impulsarse desde los tres ámbitos en que actuará el futuro Ejecutivo: las instituciones, desde el exterior y a través de la ciudadanía.

El diputado de JxCat tampoco fue capaz de aclarar si su intención es agotar la legislatura. Puigdemont habló el jueves de etapa de «provisionalidad», para dejar la puerta abierta a volver a optar a la investidura, si es legalmente viable, o para instar a su testaferro a que se aparte si conviene, como se sostiene en algunos círculos soberanistas, convocar elecciones dentro de un año, en coincidencia con el juicio del 'procés' en el Supremo.

Tuits polémicos

Torra afronta el debate de investidura con una tarjeta de visita muy complicada por los mensajes que ha escrito los últimos años en Twitter y en los que cargó con dureza contra España y los españoles. La oposición fue ayer muy ácida con el candidato, al que no le perdonan su «integrismo» y su «sectarismo». El nacionalismo «se supera a peor», con un dirigente «más radical» que Puigdemont y además «xenófobo», apuntaron desde Ciudadanos, PSC y PP.

Para tratar de rebajar la tensión, el candidato pidió «disculpas» a los que hayan podido sentirse «molestos» con sus escritos en las redes sociales. Lamentó, eso sí, que solo se destaque de su trayectoria política y profesional «seis tuits» publicados hace años. Algunos de ellos decían: «Los españoles solo saben expoliar» o «vivimos ocupados por los españoles desde 1714».

Torra tendió además la mano al diálogo al Gobierno central y anunció que en su discurso de investidura pedirá reunirse con Mariano Rajoy y con Jean Claude Juncker.

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