¿El terrorista de Las Ramblas huyó en metro y luego asesinó al cooperante?

Los Mossos mantienen un absoluto mutismo sobre el aspecto más confuso del atentado

M. S. P. MADRID.

Los Mossos insisten: el asesinato de Pablo, el cooperante español de 35 años hallado en el asiento trasero de su Ford Focus desangrado a puñaladas después de que su vehículo se saltara un control tras el atentado de Las Ramblas, sigue siendo una investigación al margen de la célula yihadista. Pero, a pesar del mutismo absoluto del cuerpo autonómico sobre el que ya es el aspecto más confuso de los atentados del jueves, cada vez son más las fuentes policiales que apuntan a que Pablo fue víctima del terrorista de Las Ramblas. Los investigadores trabajan con la tesis de que el yihadista jamás contó con salir vivo de la embestida multitudinaria. Es más, su objetivo era morir en una «clásica acción de martirio».

Ante esta situación, habría improvisado para escapar. En un principio se habría refugiado entre la multitud que huía despavorida, logrando alcanzar la cercana estación de metro de Liceu, que todavía no había sido cerrada. Bajo tierra habría sorteado la 'operación Jaula' de la superficie recorriendo todo lo largo de esa línea 3 hasta el final de trayecto, la parada de Zona Universitaria. Se alejó todo lo que pudo de la zona del ataque y, cuando volvió a la superficie, buscó un nuevo método de huida. Fue entonces cuando en algún momento se topó con el cooperante que conducía su vehículo. Tras apuñalarle, se hizo con los mandos del turismo y trasladó a su víctima al asiento de atrás, malherida y desagrándose. Unos minutos después emprendió su huida en el Ford Focus. En su huida embistió en la Diagonal a una patrulla que, a pesar de sus disparos, no pudo detenerle. El vehículo, con Pablo moribundo en el asiento trasero, fue localizado a tres kilómetros del control.

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