EL PP SUMA CONTRATIEMPOS

El contraataque catalán a la 'rajada' de Costa deriva en un inesperado revés del Consejo de Estado al Gobierno Rajoy

No albergaba esperanzas de que Mariano Rajoy cogiera, por fin, el toro por los cuernos y respondiera ayer en persona a las gravísimas acusaciones lanzadas la víspera en la Audiencia Nacional por quien fue 'número dos' de su partido en Valencia Ricardo Costa: 'Sí, el PP se financió con dinero negro' en esa comunidad y quien controlaba el asunto era el expresidente regional Francisco Camps, admitió. No lo esperaba y no sucedió.

El PP volvió a tirar de manual, como cada vez que se ha visto cercado por uno de los numerosos escándalos de corrupción que le salpican. Ayer envió al portavoz parlamentario, Rafael Hernando, a dar la cara ante los medios. Luego se encargó de proteger a Francisco Camps. Por fin, logró sin dificultad virar el foco de la actualidad hacia Cataluña, aunque con un desenlace inesperado.

Hernando, especialista en salvaguardar las conveniencias del PP sean cuales sean y a costa de quien sea, no defraudó. Declaró que la confesión de Costa es una «vergüenza» para su partido. Y reiteró que la suya es una formación honrada aunque los presuntos chorizos que han aparecido en sus filas se cuenten por docenas, y muchos ocuparan puestos de la máxima responsabilidad.

La vicepresidenta emborrona otra vez su currículo por el conflicto catalán

El diputado andaluz pidió «perdón» a los votantes. Eso sí, de inmediato se apresuró a asirse al salvavidas en forma de coartada que les lanzó la víspera Costa. Nada menos que el entonces tesorero nacional del PP, Luis Bárcenas, le habría advertido de que el PP nacional no admitía la financiación en negro.

En paralelo, los conservadores valencianos declinaban unirse al resto de los partidos para exigir a Camps que dimita de su bien remunerado cargo de miembro del Consejo Jurídico Consultivo. Y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, intentaba cambiar definitivamente el paso informativo del día otra vez con Cataluña.

El Gobierno Rajoy había anunciado su propósito de aguardar al arranque del Pleno de investidura del Parlament -el martes a las tres de la tarde- para saber si la Mesa de la Cámara, controlada por los independentistas, autoriza la reelección telemática de Puigdemont o le deja delegar en Jordi Turull. Cualquiera de ambas decisiones serían recurridas al Constitucional.

Ayer llegó el viraje. La vicepresidenta anunció que el Ejecutivo acababa de solicitar el visto bueno del Consejo de Estado para proceder a impugnar hoy mismo la candidatura de Puigdemont ante el TC. A su juicio, el expresident «carece del derecho a la libertad deambulatoria» al hallarse huido de la Justicia española y por tanto no puede aspirar a la reelección.

La sorpresa saltaba a primera hora de la noche. Sorpresa doble. El Consejo de Estado propinaba un duro e inesperado revés al Gobierno al desestimar su pretensión. Aun así, el Ejecutivo ha decidido recurrir hoy al TC.

A la espera de lo que diga el Alto Tribunal, la vicepresidenta parece que emborrona otra vez su currículo a cuenta del problema catalán. Que el martes tenga lugar o no la investidura de Puigdemont es sólo una posibilidad.

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