Golpe al expolio arqueológico en Jaén

Parte de las 748 piezas de gran valor de época íbera, romana y griega que la Guardia Civil ha recuperado./Efe
Parte de las 748 piezas de gran valor de época íbera, romana y griega que la Guardia Civil ha recuperado. / Efe

La Guardia Civil desarticula una red dedicada a desvalijar yacimientos y a vender en internet los objetos sustraídos, «de valor incalculable»

CECILIA CUERDOSevilla

Agentes de la Guardia Civil han desarticulado una importante red criminal dedicada a desvalijar yacimientos y a vender posteriormente en internet los cientos de objetos recuperados de "valor incalculable". Los expertos apuntan que algunos de ellos son "únicos en el mundo", como una tablilla íbera datada entre los siglos III-I antes de Cristo. También se ha localizado una moneda griega del siglo V antes de Cristo y una placa romana con inscripciones latinas, del ya del siglo II o III después de Cristo y que refleja el origen de la escritura en la Península. Los seis integrantes del grupo han sido detenidos y puestos a disposición judicial como presuntos autores de varios delitos contra el Patrimonio y pertenencia a organización criminal.

En total, los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil han logrado recuperar en la operación Alfaíbero hasta 748 piezas procedentes de distintos yacimientos arqueológicos de Jaén, según desveló el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz. La investigación comenzó hace seis meses tras tener conocimiento de una persona que tenía en su poder tres láminas de plomo con inscripciones íberas, una pulsera o herraje romano y una lámina de plomo con inscripciones romanas, obtenidas del expolio arqueológico. Tras determinar la Delegación Territorial de Cultura que las piezas eran restos de gran importancia, se inició un dispositivo para controlar la actividad del poseedor de las piezas, que junto a otras personas frecuentaba con detectores de metales varios yacimientos catalogados en la provincia de Jaén.

En algunas ocasiones, los miembros de la organización captaban a personas poseedoras de las piezas, "que habían sido obtenidas utilizando detectores de metales o simplemente realizando labores agrícolas, y que desconocían el valor real de los objetos que poseían". Les aseguraban que tenían "un contacto que entendía mucho de la materia", y les pedían que "guardaran sigilo" al tratarse de "asuntos ilegales". Si las piezas no tenían valor, les eran devueltas, pero en caso de que tuvieran valor económico, les decían que habían sido interceptadas por la Guardia Civil y que se las habían intervenido. A los más escépticos les devolvían réplicas y falsificaciones realizadas por ellos o incluso objetos "que pudieran parecer de más valor que el entregado".

Posteriormente estas piezas eran comercializadas mediante páginas especializadas de internet. Algunas de ellas se vendían a coleccionistas, aunque también a personas que ejercían de intermediarios y las presentaban en eventos especializados donde se obtiene la documentación que legaliza su tenencia e incluso posterior comercio.

El delegado del Gobierno en Andalucía destacó este viernes "el gran valor arqueológico de las piezas encontradas ya que, según las primeras apreciaciones de los expertos, entre los efectos rescatados "hay algunos que son prácticamente únicos en el mundo", como por ejemplo una placa ibera que data de entre los siglos III y I antes de Cristo. No obstante, entre los hallazgos más "impresionantes" destaca una placa romana con inscripciones latinas ya del siglo II o III después de Cristo, muy bien conservada y de un tipo del que solo existen "entre 30 y 40" ejemplares, y que según las primeras estimaciones arqueológicas sería una de las "primeras muestras de la escritura en la península".

La operación continúa abierta, dado que los agentes estiman que el material informático y de comunicación intervenido podría aportar pruebas suficientes para, una vez analizado, ampliar la investigación o abrir una segunda fase. Para la clasificación y catalogación de los objetos, la Guardia Civil ha contado con la colaboración de los arqueólogos del Centro Andaluz de Investigaciones en Arqueología Íbera, cuyos informes han sido remitidos a la Autoridad Judicial.

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