El soberanismo responde a la 'opresión del Estado' con una huelga general

CC OO y UGT se desmarcan de una convocatoria avalada por la Generalitat, que podría paralizar toda Cataluña

CRISTIAN REINO

barcelona. El independentismo no baja el pistón. Lo recordó ayer Carles Puigdemont: «No hay que subestimar la fuerza del pueblo de Cataluña», dijo, reeditando la frase que pronunció hace quince días y con la que puso en marcha una cadena de movilizaciones, que culminó el domingo pasado con la celebración del referéndum del 1-O y que tendrá su continuidad a lo largo del día de hoy con la convocatoria de una jornada de paro general, que cuenta con el aval del Gobierno catalán.

Es el viejo sueño de Oriol Junqueras, quien cuando aún era jefe de la oposición, líder de izquierdas y no ocupaba la cartera de Economía propuso -en plena crisis económica y con las finanzas españolas bajo el dictado europeo- paralizar la economía catalana durante una semana para hacer daño al resto de España. El soberanismo plantea el paro de hoy como una respuesta a la «brutalidad y violencia ejercida por parte del Estado español» contra los ciudadanos catalanes durante la jornada de votación del domingo. Una operación policial que encendió los ánimos entre la población, llevó a más gente de la prevista a los colegios electorales y que eleva la tensión ambiental, en pleno enfrentamiento entre los gobiernos central y catalán.

Si la presión ya está alta, cientos de miles de catalanes volverán a echarse hoy a la calle. La movilización no cesa y se prepara para nuevas jornadas de infarto, ya que si Carles Puigdemont consuma el desafío y la Cámara catalana aprueba una declaración unilateral de secesión, podría haber detenciones al más alto nivel, el Gobierno central podría suspender la autonomía y el conflicto regresaría a la calle, como el domingo pasado.

La convocatoria del «paro general de país» ha corrido a cargo de la ANC y Ómnium, así como de CC OO y UGT de Cataluña, la Asociación Catalana de Universidades Públicas, el Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña, Asociaciones Vecinales de Cataluña y la Federación de Asambleas de Padres. También cuenta con el apoyo de los partidos PDeCAT, ERC, Catalunya en Comú y la CUP, alguna patronal como Cecot, así como instituciones públicas como el Ayuntamiento de Barcelona y el de Badalona. La administración catalana, como tal, no secunda de manera oficial, pero da todo su apoyo, ya que favorecerá que los funcionarios de los diferentes departamentos puedan sumarse. Los funcionarios no tendrán que afrontar ningún descuento salarial por su ausencia durante la jornada de mañana, al contrario de lo que sucede cuando un trabajador secunda una huelga.

Desmarque sindical

Los sindicatos mayoritarios, UGT y CC OO en Cataluña, avalaron el domingo la convocatoria, que consensuaron en una reunión con Oriol Junqueras. Sin embargo, las organizaciones a nivel estatal se desmarcaron ayer de la cita. «En ningún caso vamos a avalar posiciones que den cobertura a una declaración unilateral de independencia», señalaron los sindicatos.

Donde más incidencia tendrá el paro será en la capital catalana, donde el transporte público estará casi fuera de servicio, ya que el Departamento de Trabajo ha establecido unos servicios mínimos muy exigentes. La llamada que los organizadores hicieron ayer establece concentraciones de protesta en todas las plazas de los ayuntamientos catalanes y para Barcelona se ha convocado una manifestación en la plaza Universidad. La huelga se espera masiva y ayer ya tuvo sus primeros efectos. A las 12, la ciudadanía salió a la calle a protestar ante los centros de trabajo. Varias decenas de personas se concentraron ante la Delegación del Gobierno y la Jefatura de la Policía Nacional. La protesta arrancó a mediodía y al cierre de esta edición aún estaba en marcha.

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