El soberanismo acentúa la presión sobre Puigdemont para que designe candidato

Puigdemont, tras la reunión que mantuvo en Berlín el 18 de abril con los diputados de JxCat. /  F. TRUEBA / EFE
Puigdemont, tras la reunión que mantuvo en Berlín el 18 de abril con los diputados de JxCat. / F. TRUEBA / EFE

Esquerra lanza el enésimo aviso al expresidente, mientras las movilizaciones del 1 de Mayo le reclaman que facilite un gobierno

CRISTIAN REINO

barcelona. El tiempo apremia y Carles Puigdemont sigue sin mover ficha. Quedan 20 días de cuenta atrás y aumenta la presión sobre el expresidente de la Generalitat, que semanas atrás reivindicó su derecho a gestionar a su antojo el tiempo hasta el 22 de mayo, la fecha límite para investir a un presidente y evitar nuevas elecciones. Si el lunes fue Oriol Junqueras quien apretó a Puigdemont para que forme gobierno, en línea con lo que la semana pasada pidieron Jordi Turull, Josep Rull, Jordi Sànchez y Joaquim Forn (todos ellos en prisión), ayer fue la dirección de Esquerra la que puso toda la carne en el asador. Hace falta un Ejecutivo ya y un presidente efectivo, apuntó el ahora número uno de Esquerra, Pere Aragonès.

Los republicanos tenían hasta la fecha asumido que es JxCat y, más en concreto, Puigdemont quien debe designar el candidato a la investidura, pero Aragonès introdujo ayer un matiz, que denota que Esquerra no está dispuesta a avalar a cualquiera y que el elegido deberá ser consensuado con ellos. «A Puigdemont le corresponde proponer el candidato, y una vez lo haga, hablaremos», remató el adjunto a la Presidencia de ERC. Lo dijo un día después de que Turull, Forn y Rull cerraran filas en torno a Puigdemont y pidieran «confianza» para las «propuestas» que haga el expresidente.

Los republicanos reivindicaron su peso en la negociación y rechazaron que el dedo del líder de JxCat tenga plenos poderes para hacer y deshacer. «Estamos convencidos de que, una vez hecha la propuesta, nos pondremos de acuerdo porque lo importante es recuperar las instituciones», sentenció Aragonès. Lo que no pone en duda Esquerra es que el líder nacionalista huido a Bruselas y ahora en Berlín, pendiente de que se resuelva su extradición a España, nombrará un sucesor y que habrá investidura. En la misma línea, el PDeCAT ya avisó días atrás que el candidato debería contar con su aval, lo que provocó una salida en tromba en JxCat para dejar claro que quien manda es su jefe de filas.

Esquerra acepta que toca a Puigdemont nombrar el aspirante, pero avisa de que deberá consensuarlo

JxCat se hace el sueco

Desde Junts per Catalunya, mientras, mantienen la incertidumbre. Nadie quiere elecciones, ni ERC ni el PDeCAT, salvo el núcleo duro de leales al expresidente y la nueva cúpula de la ANC. Puigdemont tiene dos opciones: comicios o proponer ya la investidura de un candidato, el llamado plan D. No obstante, el diputado juntero, Quim Torra, afirmó ayer que esta última opción ni siquiera está sobre la mesa, lo que pone de los nervios a sus socios. «Puigdemont sabe lo que toca hacer», dijo.

Eso sí, admitió que hay varias opciones que se están debatiendo. Torra, del entorno de fieles al expresidente, incluso insistió en que Puigdemont sigue siendo el candidato. «Nadie ha asumido no poder investirlo», expresó, entrando en contradicción con su compañero Eduard Pujol, que el viernes descartó forzar a la Mesa del Parlamento catalán a la desobediencia para investir a distancia. La tensión, por tanto, la tiene el expresidente en su grupo y la tiene fuera, con ERC y el PDeCAT y con la sociedad civil que le pide que acabe con el bloqueo.

Y es que no solo Esquerra le pidió que ponga fin al periodo sin Ejecutivo, los sindicatos UGT y CC OO, en la manifestación en Barcelona del 1 de mayo, también reclamaron la formación de un Gobierno de forma urgente. La de ayer no fue además la primera movilización ciudadana que reclama a los políticos diálogo y un gobierno inmediato. El pasado 15 de abril, sindicatos, Òmnium y la ANC se manifestaron en las calles de Barcelona en defensa de los dirigentes presos y una de las demandas más coreadas por la gente fue la formación de un gobierno.

El independentismo, en cualquier caso, celebró por primera vez por su cuenta el 1 de mayo, en una manifestación organizada por la Asamblea Nacional Catalana y la Intersindical CSC (próxima a la CUP), al margen de las que convocaron las centrales UGT y CC OO.

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