Los separatistas se reprochan su incapacidad para pactar la lista única

Los coordinadores del PDeCat, David Bonvehí y Marta Pascal durante su Consejo Nacional. :: m. pérez / efe
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Los coordinadores del PDeCat, David Bonvehí y Marta Pascal durante su Consejo Nacional. :: m. pérez / efe

PDeCAT y Esquerra se presentan como coaliciones para captar apoyos entre las fuerzas soberanistas menores

RAMÓN GORRIARÁN

madrid. PDeCAT, Esquerra Republicana y la CUP se reprocharon ayer unos a otros su cerrazón para pactar una lista independentista unitaria para las elecciones del 21 de diciembre. El partido de Artur Mas y Carles Puigdemont y los anticapitalistas culparon a los republicanos, y estos a la CUP. Pero no está dicha la última palabra porque el PDeCAT y Esquerra registraron sus candidaturas ante la junta electoral como coaliciones con la idea de incorporar a sus listas a formaciones menores.

Los encarecidos llamamientos del expresidente de la Generalitat para que los secesionistas pactaran una «lista de país» fueron desatendidos por sus destinatarios. Sabido era que las relaciones entre el PDeCAT y Esquerra nunca fueron buenas, ni en los mejores momentos de Junts pel Sí hubo sintonía aunque en aras del éxito del proceso todo quedaba en casa, pero ahora el enfado contenido se ha desembalsado. Para los exconvergentes era vital presentarse a las elecciones abrigados por los republicanos por sus malas expectativas electorales.

Saben que aunque Puigdemont encabece su lista el batacazo está servido, un temor reafirmado por la última encuesta del CIS, que recogía que la mitad de su electorado ha desertado. Además ni siquiera la candidatura del expresident está asegurada. Él se ofreció el pasado viernes, pero la vicepresidenta del PDeCAT, Neus Munté, señaló ayer que esa decisión aún no está tomada y que el cabeza de lista puede ser otro. Por ejemplo, ella misma.

Pero Esquerra esta vez se plantó. Ya en las elecciones de 2015 Artur Mas tuvo que poner toda la carne en el asador, amenazas incluidas, para convencer a Oriol Junqueras de presentarse juntos. Ahora no ha sucedido lo mismo, y Esquerra, consciente de que tiene el triunfo al alcance de la mano y así lo constatan todas las encuestas, resolvió presentarse en solitario para convertirse en el nuevo motor de la política catalana. «Esquerra, por sus intereses electorales, ha puesto sus siglas antes que los intereses del país», sentenció el portavoz del PDeCAT en el Senado, Josep Lluís Cleries.

Para no pecar de soberbia, los republicanos pusieron una condición, a sabiendas de que era imposible, para la lista unitaria, que agrupara a todo el independentismo, un caramelo envenenado que la CUP no probó, y que Esquerra aprovechó para decir que la candidatura conjunta no había sido posible. Los anticapitalistas replicaron que si no hay «lista de país» es responsabilidad del partido de Junqueras. «Ayer por la noche, en una reunión, Esquerra descartó esta opción» de la candidatura única, desveló la CUP el martes por la noche.

El caso es que el uno por el otro el soberanismo acudirá a las elecciones con tres listas, aunque desde Esquerra abogaron por «una coordinación» programática para construir «un frente común». La evolución de la campaña y la hondura de las heridas abiertas dirán si es posible ese acuerdo de mínimos.

El PDeCAT y Esquerra, además, se han guardado una carta y presentaron el martes ante la junta electoral sus candidaturas con apellido. Es decir, añadieron a sus siglas un estrambote que les permitirá captar socios menores. Sus marcas electorales serán PDeCAT-Pacte Democràtic y ERC-Catalunya Sí, una forma de presentarse en coalición sin decir con quién. Los republicanos están en conversaciones con Demòcrates de Catalunya, una escisión secesionista de la desaparecida Unió Democrática de Josep Antoni Duran Lleida, que ya formó parte de Junts pel Sí y cuyo líder es el hasta hace una semana diputado Antoni Castellà. También mantienen contactos con antiguos socialistas, como el exconsejero Antoni Comín.

Pero el objeto del deseo político de Esquerra es la facción de Podem que capitanea el dimitido secretario general Albano Dante Fachín, al que han hecho invitaciones generosas para que se incorpore a sus listas. Fachín y los suyos, aunque no ven con malos ojos los requiebros republicanos, se sienten más atraídos por la CUP, según fuentes cercanas al exlíder de Podem. La decisión aún no está tomada y dependerá de lo que decida la asamblea de los antisistema de este domingo.

Coaliciones con todas las de la ley se han registrado solo dos, la que agrupa al partido que lidera Ada Coalu, Catalunya en Comú, Podemos, Iniciativa per Catalunya Verds y Esquerra Unida i Alternativa y que tendrá como marca electoral En Comú Podem-Catalunya en Comú. La segunda alianza electoral es la de Recortes Cero-Grupo Verde, que incluye además a Unificación Comunista de España y el Partido Demócrata Social Autonomista.

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