Los secesionistas defienden a los comités y piden no banalizar el terrorismo

C. REINO BARCELONA.

La operación policial contra los llamados CDR, comités de defensa de la república, cohesionó ayer al frente independentista que escenificó unidad en la Cámara catalana y en las manifestaciones celebradas por la tarde en distintas localidades catalanas.

El secesionismo defendió al unísono a los CDR y habló también con una sola voz para cargar contra el Estado central, tachado de «autoritario», «represivo», y «antidemocrático». Las tres formaciones con representación en la Cámara catalana, JxCat, ERC y la CUP, se solidarizaron con los activistas que han tomado el control de la movilización en la calle, subiendo el tono y radicalizando las protestas que hacían la ANC y Ómnium, y acusaron al Gobierno de «banalizar» el terrorismo, después de que una integrante de los comités revolucionarios fuera acusada por la Guardia Civil de un delito de rebelión y terrorismo. En este punto, los comunes compartieron el mensaje con los secesionistas aunque Catalunya en Comú no se sumó a la comparecencia conjunta que hicieron los independentistas. La intención de los grupos secesionistas es solemnizar su apoyo a los CDR a través de una propuesta de resolución, que llevarán al pleno de la Cámara catalana, para que vote el apoyo del Parlamento a los que desde la oposición ven como violentos, mientras que los independentistas los ven como unos pacifistas que luchan por los derechos civiles con la resistencia pasiva. «El Estado no tiene un problema con los CDR, el Estado español tiene un problema con la democracia», afirmó el diputado de JxCat Francesc de Dalmases. «La democracia española está enferma», remató en una comparecencia conjunta de los tres grupos independentistas en el Parlamento autonómico. «El Estado español ha cruzado una línea roja», apuntó en la misma línea Rubén Wagensberg, diputado de Esquerra. «¿Cómo se puede comparar cortar una autopista con el terrorismo?», preguntó. «Manifestarse no puede ser un crimen», según la CUP. «Quieren crear un relato de falsa violencia para legitimar su uso», remató. «Levantar barreras de una autopista nunca puede ser terrorismo», apuntó el líder de los comunes, Xavier Domènech. La oposición constitucionalista volvió a mostrar que ha dejado de ser un frente unido y mientras PP y Cs coincidieron en sus mensajes, el PSC se desmarcó. «Condenamos políticamente» sus actos, afirmaron los socialistas, que en cambio aseguraron que «no ven motivos» para aplicar «legislación antiterrorista». Inés Arrimadas, en cambio, celebró que se investigue a los CDR por ser «comandos que usan la violencia». Desde la formación naranja afearon a las formaciones independentistas que «no condenen la violencia» en sede parlamentaria y que «ahora apoyen a estos comandos». El popular Xavier García Albiol calificó de «muy gratificante» que la Guardia Civil detuviera a los «responsables» de los comités.

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