El secesionismo no logra pactar un programa de mínimos ante el 21-D

Mas advierte a los suyos de que si no obtienen la mayoría absoluta, el proceso soberanista quedará aparcado

CRISTIAN REINO

barcelona. El independentismo no consigue cerrar la imagen de unidad que busca para el 21-D. Las fuerzas secesionistas, aliadas, socias e integrantes de un mismo Gobierno hasta hace un mes, no solo concurren en listas separadas, sino que a día de hoy, cuando apenas quedan dos días para el inicio de la campaña, no han sido capaces de pactar un programa común de mínimos para exhibir una cierta unidad de acción.

Más allá del acto conjunto que el soberanismo celebrará el día 7 en Bruselas, una manifestación que fuentes secesionistas esperan que reúna a 50.000 catalanes en la capital belga, la división es evidente en la antesalade la campaña. Una fractura que, admiten tanto Esquerra como el PDeCAT y la CUP, puede tener impacto en las urnas.

En público se hacen reproches, pero en privado desde Junts per Catalunya y desde Esquerra se las tiran con bala. Ambos se culpan de que las negociaciones por el programa estén estancadas y dejan entrever que la pugna en el sector nacionalista será muy fuerte en los próximos días, pues, entre otras cosas, lo que está en juego el 21-D es un cambio histórico en el equilibrio de fuerzas dentro del soberanismo, que en los últimos 40 años ha sido dominado por Convergència.

ERC y Junts per Catalunya negocian tres puntos en común para sus programas electorales

El primer borrador que trascendió sobre lo que negociaban las dos principales listas secesionistas para el programa común, con la CUP a la expectativa, planteaba nueve puntos, mientras que fuentes de Junts per Catalunya hablaban ayer de solo tres y con enunciados muy genéricos. El primero tiene que ver con la petición de libertad de los dirigentes presos; el segundo, con el reconocimiento del resultado del 1-O, que necesitaría una «reválida»; y el tercero, con la apuesta de aplicar políticas sociales para ampliar el apoyo social al soberanismo con la apertura de un proceso constituyente.

En principio, ambas formaciones y la CUP se han emplazado para el lunes para acabar de negociar y poder presentarse el lunes por la noche en la tradicional pegada de carteles con un mínimo de unidad. Pero el hecho de que no sean más ambiciosos en el contenido de los puntos a pactar ya denota que las estrategias a partir del día 22 no están nada claras en el independentismo y que más de uno cruza los dedos para que no haya mayoría absoluta secesionista pues estarían obligados a gobernar juntos de nuevo.

Presión

Junts per Catalunya presiona además para que Carles Puigdemont sea restituido como presidente de la Generalitat tras las elecciones, aunque Esquerra no está de acuerdo y sus candidatos son Oriol Junqueras y Marta Pascal. Los neoconvergentes advierten incluso a los republicanos de que impulsar otro candidato que no sea el exalcalde de Girona es «legitimar» el 155. Esquerra no está dispuesto a caer en la trampa y de momento evita el cuerpo a cuerpo. «Tenemos claro cuáles son nuestros adversarios», dicen los republicanos.

Hasta la fecha, las encuestas son favorables a los independentistas, que estarían en disposición de revalidar la mayoría absoluta, sumando los escaños de ERC, Junts per Catalunya y la CUP. Sin embargo, el expresidente Artur Mas se unió ayer a las voces del soberanismo que alertan de una posible desmovilización secesionista y avisó que el futuro del proceso hacia la constitución de un Estado catalán iniciado en 2012 corre peligro y depende del resultado de las elecciones.

Si el bloque independentista no saca mayoría absoluta en los comicios tocará «aparcar el proyecto rupturista», afirmó el expresidente de la Generalitat. Mas entiende que las fuerzas secesionistas tendrían que abandonar el proceso al menos durante una legislatura y colaborar con las fuerzas constitucionalistas que habrían ganado.

Pero en cambio, si el independentismo obtiene más de 68 diputados (sobre 135), Mas cree que el siguiente paso será «invitar al Estado a sentarse» a negociar. Lo que no dijo es qué se debería negociar.

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