El secesionismo catalán lleva su causa al corazón de la UE e inunda las calles de Bruselas

La manifestación
independentista catalana
recorrió ayer el Barrio Europeo
de Bruselas. :: Yves Herman/ reuters/
La manifestación independentista catalana recorrió ayer el Barrio Europeo de Bruselas. :: Yves Herman/ reuters

Unas 45.000 personas viajan a la capital belga para aclamar a Puigdemont y exigir «la libertad de los presos políticos»

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

No deja de resultar paradójico que el movimiento independentista catalán decidiese aprovechar el puente festivo que les confiere la Constitución española para viajar a Bruselas con el propósito de criticar esta misma Carta Magna. El caso es que viajar, lo hicieron en masa tiñendo la capital comunitaria de amarrillo y vistiéndola de esteladas y carteles durísimos contra el Gobierno español y la Unión Europa, que ayer, de nuevo, les volvió a exigir que «respeten la ley si quieren cambiar la ley».

Bruselas vivió su particular 'Onze de Setembre' con una manifestación en la que, según la Policía, participaron «45.000 personas» para exigir la libertad de «los presos políticos que siguen en la cárcel» y jalear al expresident Carles Puigdemont, que se dio un baño de masas que seguro descolocó a la número dos de Esquerra, Marta Rovira, también presente. Parecía un acto de campaña de Junts per Catalunya. Sí, porque estamos en campaña. Ayer, en el primer y único mitin conjunto de JxCAT y Esquerra Republicana, compartieron escenario en Bruselas. Hoy, seguirán siendo enemigos de cara a las elecciones del 21 de diciembre, una cita a la que ambos llamaron a «inundar las urnas de votos» pero sin aclarar a qué partido votar.

Tras la aplicación del artículo 155, la entrada en la cárcel de ocho integrantes del Govern y la huida a Bruselas de Puigdemont y cuatro exconsllers, la ANC y Òmnium Cultural decidieron dar un golpe de efecto organizando un viaje al corazón de la UE para denunciar su posicionamiento a favor del Gobierno español. De hecho, el lema de la manifestación fue 'Wake up Europe. Democracy for Catalunya' (Despierta Europa. Democracia para Cataluña).

Hace un mes, se hablaba de 40.000 personas. Esta semana, se rebajó la estimación a 20.000 y, ayer, la Policía la cifró en «45.000». La mayoría llegó por carretera y todos, niños pequeños incluidos, portaron todo el 'merchandising' independentista habido y por haber. El caos se apoderó por momentos de la marcha. Tanto, que el trayecto tuvo que modificarse. El expresident, de hecho, decidió cambiar de planes y sumarse a la cabecera de la manifestación sólo al final junto a líderes del PDeCAT como Artur Mas, Franscesc Homs y Marta Pascal. Por Esquerra, estaba Rovira y el diputado en el Congreso Gabriel Rufían. También el dirigente de la CUP Joan Coma y eurodiputados de los partidos nacionalistas.

«La represión de Rajoy»

Si se trataba de «despertar a Europa», el vicepresidente de la Comisión, el holandés Frans Timmermans, recogió el guante. El problema, de nuevo, es que no dijo lo que querían escuchar. «Hemos visto a millones de catalanes y españoles manifestarse de uno y otro lado. Todo ciudadano tiene derecho a organizarse para expresar una ambición o esperanza política de cambio, lo que decimos en la Comisión, sobre la base del Estado de derecho, es que si no estás de acuerdo con la ley puedes cambiarla, pero lo que no se puede permitir es simplemente ignorar la ley».

Sus palabras se conocieron en torno a las 11:30 horas, justo al inicio de una manifestación que concluyó en la plaza Jean Rey al filo de las tres de la tarde. Intervinieron líderes europeos nacionalistas, los responsables de la Asamblea Nacional Catalana y Ómnium o los exconsellers huidos. Especialmente duro estuvo Toní Comín, de Esquerra Republicana: «Tenéis miedo de la democracia, de las urnas, porque sois unos franquistas y tenéis miedo del Estado de derecho».

Rovira, por su parte, leyó una carta del exvicepresident, Oriol Junqueras, el gran adversario de Puigdemont en las urnas: «Seguid, no desfallezcáis nunca, luchad con una sonrisa y optimismo contagioso. Y el 21 de diciembre, todo el mundo a votar, como hicisteis el 1 de octubre. Cada voto será un clamor por la libertad».

Luego le tocó el turno al expresident, aclamado cuando la presentadora pronunció su nombre. «Cuando la Europa oficial se dedica a animar a Rajoy en su represión, es cuando pasan cosas maravillosas como la de hoy. Cataluña es la mejor cara de Europa», zanjó.

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