Sánchez suelta lastre y se rodea de profesionales con perfil progresista

El líder del PSOE forma un Gobierno de once mujeres frente a seis hombres y sólo cuatro miembros de su ejecutiva

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

Pedro Sánchez ya ha conseguido, con la mera formación del Ejecutivo, contrarrestar un mensaje que había empezado a instalarse en el imaginario colectivo desde la azarosa caída de José Luis Rodríguez Zapatero: que el PSOE carecía de banquillo y había perdido la capacidad de atraer el talento necesario para volver a emerger como la izquierda de Gobierno. Su precipitada llegada a la Moncloa, mediante una moción de censura presentada en el momento justo, le ha dado una oportunidad que quizá no habría logrado en las urnas y se ha entregado a ella con tanta ambición como cabeza.

Es difícil encontrar, dentro del partido socialista pero también en el resto de formaciones -incluidas las que ya tienen decidido hacerle una oposición feroz desde el primer día- alguien que no admita que, salvo por alguna «extravagancia», Sánchez ha sabido formar un equipo, al menos en apariencia, «potente». Desde luego, más de lo que hace apenas una semana vaticinaban propios y extraños atendiendo a la única experiencia que hasta ahora les podía servir de guía, la ejecutiva del partido, constituida tras su victoria en las primarias que ganó a Susana Díaz.

Esta vez, el líder del PSOE ha dejado de lado las afinidades personales y ha buscado, en la mayoría de los casos, perfiles con cierta solvencia técnica. De los 49 miembros de la ejecutiva socialista sólo ha incorporado al Gobierno a cuatro figuras: la exministra Carmen Calvo, que ejercerá de vicepresidenta, ministra de Presidencia e Igualdad; la magistrada Margarita Robles, que pasa de ser portavoz parlamentaria a encabezar el Ministerio de Defensa, con el CNI incluido; la exconsejera de Empleo de Castilla-La Mancha Magdalena Valerio, Ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, y el secretario de Organización, José Luis Ábalos, nuevo ministro de Fomento.

Será, como él mismo se encargó de subrayar desde Moncloa, el Gobierno con más mujeres de la democracia. Ni más ni menos que once de diecisiete. «España cambió el 8 de marzo -dijo Sánchez tras haber comunicado al Rey los nombramientos en el Palacio de la Zarzuela-, y este Gobierno es un fiel reflejo de ese movimiento». Todo el área económica estará en manos de mujeres. La hasta ahora directora general de Presupuestos en la Comisión Europea, Nadia Calviño, en Economía; la consejera andaluza de Hacienda, María Jesús Montero, en Hacienda; en Industria, Comercio y Turismo estará la economista y ejecutiva del PSM, Reyes Maroto; la ministra para la Transición Ecológica será la exsecretaria de Estado de Cambio Climático Teresa Ribera, y en Trabajo estará Magdalena Valerio.

«Es un Gobierno de profesionales líderes en sus sectores, con vocación de servicio público y una visión progresista y modernizadora», defendió el jefe del Ejecutivo. «Un Gobierno que aspira a ser fiel reflejo de lo mejor de la sociedad española», añadió. Entre sus fichajes estrella destacan el astronauta Pedro Duque, nuevo ministro de Ciencia, Innovación y Universidades; la fiscal Dolores Delgado, afín al juez Baltasar Garzón, como ministra de Justicia; o el magistrado Fernando Grande-Marlaska, como ministro de Interior.

Escudos frente a PP y CS

El de Marlaska -que fue durante años azote de Batasuna, abrió la investigación del 'caso Faisán', el del 'chivatazo' a ETA y archivó la causa del Yak-42- es uno de los nombramientos con los que Sánchez contrarresta los ataques del PP y Ciudadanos por su llegada al poder gracias al voto de los independentistas catalanas y de Bildu. No en vano fueron los populares los que le propusieron como vocal del Consejo General del Poder Judicial.

El otro disolvente contra el discurso de entrega al secesionismo es el del exministro Josep Borrell como jefe de la diplomacia española; aunque quizá no sea suficiente para compensar el hecho de que haya optado por Meritxell Batet para dirigir la Política Territorial. Pese a su catalanismo moderado, la dirigente del PSC sí despierta algunos recelos.

Con la estructura del Gobierno, que pasa de los 13 ministerios del de Mariano Rajoy a 17, Sánchez también ha dado una pista de cuáles son sus prioridades y de la impronta que pretende dar ahora a la legislatura. La encargada de ponerle voz cada viernes, tras las deliberaciones del Consejo de Ministros, será la también ministra de Educación Isabel Celaá, socialista vasca que ya ejerció como consejera en la materia en el gobierno de Patxi López, pero él resumió ayer sus objetivos: la modernización, la consolidación del crecimiento económico, la lucha contra las desigualdades, la regeneración democrática y el reconocimiento de la diversidad.

En algunas de estas tareas, tirará de la dilatada experiencia del andaluz Luis Planas que, en su calidad de ministro de Agricultura, tendrá que negociar la PAC. Sánchez también hizo hincapié en la recuperación del Ministerio de Cultura. Su titular fue el último del día en conocerse, ya en la rueda de prensa, y será el periodista y escritor Màxim Huerta.

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