Sánchez estará al lado de Rajoy si busca una salida política en Cataluña

El Rey y Sánchez, ayer en la Zarzuela. :: Ballesteros / efe
El Rey y Sánchez, ayer en la Zarzuela. :: Ballesteros / efe

El líder del PSOE comunica al Rey que impulsará la reforma constitucional para que España sea un Estado federal y plurinacional

RAMÓN GORRIARÁN

madrid. A 48 horas de su reunión con Mariano Rajoy, Pedro Sánchez le dio garantías de que podrá contar con su respaldo ante el desafío independentista de Cataluña. Ahora bien, reclamó al presidente del Gobierno que no se quede en la respuesta ante los tribunales y ponga sobre la mesa una solución política que proporcione una salida al conflicto aceptable para las dos partes. Ahí, garantizó el líder del PSOE, también tendrá el apoyo de su partido.

El secretario general de los socialistas se reunió ayer durante casi dos horas con Felipe VI en el palacio de la Zarzuela. Fue la primera audiencia tras su reelección como líder del PSOE hace mes y medio, y fue intensa, según la versión que proporcionó el propio Sánchez. Cataluña, dijo, ocupó «una parte importante» de la conversación y el jefe del Estado se mostró «preocupado». El secretario general del PSOE expuso al Rey su diagnóstico de la situación y defendió que el mejor tratamiento es la reforma de la Constitución.

Sánchez comunicó al Rey que los socialistas impulsarán en esta legislatura la reforma constitucional, proyecto en el que no están solos porque caminan junto a Unidos Podemos y Ciudadanos en esa tesis. De hecho, acordó con Albert Rivera iniciar en otoño trabajos exploratorios sobre la modificación de la Carta Magna. El líder socialista argumentó ante Felipe VI la necesidad de esta reforma porque la España de 1978 no es la de 2017 y porque el modelo territorial necesita una revisión a fondo. Su propuesta es «una única soberanía, un solo Estado pero con reconocimiento de la identidad nacional» de determinados territorios.

Insiste en que la única solución para el desafío soberanista pasa por la vía política

Esa sería la concreción constitucional del principio de plurinacionalidad, que, recordó, ya defendieron algunos padres de la Carta Magna cuando plantearon hace 39 años el concepto de nación de naciones en su acepción cultural. El Rey, según Sánchez, no dijo nada y se limitó a escuchar.

Hace tres años

Sánchez explicó estos detalles durante su comparecencia posterior en la sede federal de la calle Ferraz de Madrid, en la que garantizó su lealtad al presidente del Gobierno ante el reto independentista catalán. Rajoy, aseguró, podrá contar con el PSOE en la defensa de la ley y la Constitución, pero con ese planteamiento no hallará una salida al conflicto porque la solución pasa por las vías políticas. Recordó que le hizo este mismo planteamiento hace tres años, cuando Rajoy le recibió en la Moncloa al ser elegido por primera vez secretario general del PSOE y Cataluña se preparaba para celebrar la consulta del 9-N. «No me hizo caso», se lamentó. Ahora, prosiguió, la situación es similar con un referéndum «ilegal» convocado el 1 de octubre que situaría a Cataluña «fuera de la legalidad». Pero «no basta» con «buscar culpables» ni defender la ley y la Constitución como únicas armas, hay que buscar una solución política», y si Rajoy «da ese paso» garantizó que tendrá el apoyo socialista.

Apuntó que esa propuesta política a los independentistas podría ser la reforma constitucional de corte federal que reconocería la identidad nacional de Cataluña. Una alternativa con la que Rajoy ha mostrado siempre su desacuerdo. El presidente del Gobierno, a lo más lejos que ha llegado, ha sido a pergeñar en esta legislatura una 'operación diálogo' que encomendó a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría para que los sectores más influyentes de la sociedad catalana contrarios a la secesión de España -empresarios, la banca o colectivos de intelectuales- presionaran a Puigdemont para que desistiera de sus intenciones. El plan tenía una segunda vertiente en forma de ayuda financiera a las depauperadas arcas de la Generalitat. Pero en la Moncloa reconocen que el éxito no ha sido el esperado.

La reforma de la Constitución, además, nunca ha estado entre los planes del presidente, ni como respuesta a las demandas soberanistas catalanas ni en otros supuestos políticos.

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