Sánchez intenta amarrar un compromiso firme de Rajoy con la reforma constitucional

Pedro Sánchez desayuna ayer junto al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. :: f. Alvarado / efe/
Pedro Sánchez desayuna ayer junto al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. :: f. Alvarado / efe

El líder de la oposición sostiene que lo pactado en la negociación del 155 no era simplemente «hablar», como dice el presidente del Gobierno

P. DE LAS HERAS

Madrid. Pedro Sánchez duda entre poner el grito en el cielo o confiar en que, pasada la convocatoria electoral del 21 de diciembre en Cataluña, Mariano Rajoy deje a un lado las ambigüedades y se preste a abrir por fin el melón constitucional. Ayer optó por lo primero. Mostró su malestar por las últimas declaraciones del presidente del Gobierno sobre el asunto y advirtió de que no sólo quiere conversaciones vagas sino hechos.

El lunes, después de que Sánchez le instara por primera vez a «aclarar» si va a «cumplir su palabra», Rajoy alegó que el único compromiso al que llegó el pasado octubre en sus muchas conversaciones sobre el futuro de Cataluña y la aplicación del 155 de la Constitución con el líder de la oposición fue al de «hablar» sobre la reforma. Nada más. «Vamos a hablar de contenidos, no estaba entre mis prioridades, creo que hay cosas más importantes y urgentes pero no me niego a hablar si esto sirve para resolver problemas», dijo en una entrevista en Telecinco.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, aprovechó la ocasión para tratar de pescar a río revuelto. «Aquí alguien ha mentido a alguien -dijo el martes-; o el PP ha mentido a Sánchez o Sánchez nos ha mentido a los demás». El PSOE se niega a permitir que cale esa idea. Y aunque en un primer momento optó por ignorar la provocación, su secretario general acabó reaccionando.

«Se habla del tiempo»

Sánchez aprovechó ayer la entrega de los Premios Cambio 16 en la que recibió un galardón para insistir en que lo acordado con el presidente del Gobierno fue abrir una comisión parlamentaria en el Congreso de los Diputados a fin de evaluar el modelo territorial y, después, «en seis meses» abrir la subcomisión de reforma constitucional «para empezar a ver cuál es el perímetro de la actualización de nuestra norma constitucional». «Hablar se habla del tiempo -replicó a Rajoy con ironía-; la Constitución se defiende, se aplica y se actualiza».

De momento, el PP ha cumplido la promesa de poner en marcha la comisión territorial pero el mismo día de su creación su portavoz, José Antonio Bermúdez de Castro, advirtió de que su intención no era dar paso a una reforma ulterior de la Carta Magna. Una semana después, junto a Ciudadanos, los populares argumentaron además que en plena campaña electoral catalana no era momento para discutir nada y postergaron los trabajos al próximo año.

En el PSOE hay quien admite que es lo lógico, que habrá que esperar a que pase el 21 de diciembre para ver qué ocurre en Cataluña y si el clima es propicio o no para un acuerdo. Pero la dirección del partido teme quedarse colgada de la brocha. «El presidente Rajoy tiene dos opciones -insistió Sánchez-, puede ser el presidente del PP y defender sus intereses electorales, que son legítimos, o ser el presidente del Gobierno de España y atender a las necesidades del conjunto de la ciudadanía española».

Su tesis es que la reforma constitucional puede ayudar a rebajar tensiones en Cataluña, no porque vaya a satisfacer a los independentistas sino porque puede seducir a los que no lo son pero se sienten frustrados tras el fiasco del Estatut.

El PP, aún así, no cede en sus posiciones y exige ir paso a paso sin anticipar nada. «Vamos a escuchar a los comparecientes (de la comisión territorial) y luego haremos nuestro diagnóstico de lo que funciona bien o mal», advirtió, tras los avisos de Sánchez, el portavoz parlamentario, Rafael Hernando.

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