Sánchez cree razonable un acercamiento de presos pero no presionará a Rajoy

Zapatero reivindica su papel en el final de ETA y anima al Gobierno a reducir la dispersión de manera «selectiva»

P. DE LAS HERAS

Madrid. Pedro Sánchez cree que sería «razonable», como apuntó el jueves el exlehendakari Patxi López, acercar a los presos de ETA a las cárceles del País Vasco, pero no dará la batalla para lograrlo, al menos, de manera inmediata. El principal partido de la oposición sostiene que la organización criminal no debe obtener contrapartida alguna por haber anunciado su disolución y que ahora toca poner el acento en el recuerdo a las víctimas y a quienes defendieron la democracia frente al terrorismo.

En ese último mensaje insistió ayer el secretario general del PSOE durante una comparecencia en Londres, tras un encuentro con el exprimer ministro británico Gordon Brown. Sánchez, que hace un par de semanas inició una gira para hacer pedagogía en Europa sobre la crisis catalana, insistió en que la gran lección de lo ocurrido con ETA es que los demócratas deben actuar unidos. «Y no podemos permitir que el entorno de la banda imponga su relato», dijo.

Esa es la razón por la que los socialistas evitarán presionar en público a Rajoy a favor de un cambio de la política penitenciaria. Pero Sánchez aseguró que todo el partido comparte el análisis que, desde hace casi siete años -cuando ETA, derrotada, anunció el cese de la violencia-, defienden López y la federación de la formación en el País Vasco, para los que la dispersión tan solo retroalimenta ya el «victimismo» de la izquierda independentista radical. Es decir, tiene un efecto contraproducente.

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero también argumentó, en La Sexta, que ese es «un factor» que debe valorar el Ejecutivo, pero fue más enérgico. «Ahora que no hay ETA, no hablamos de ceder sino de hacer una política penitenciaria inteligente», adujo. «Yo -insistió- no descartaría que pudiera haber acercamientos, no seguramente masivos sino selectivos (hay que ir viendo las circunstancias) y si es en el marco del pacto antiterrorista, mejor».

Zapatero, que aprovechó la ocasión para reivindicar su aportación al final de ETA, pese al aluvión de críticas que recibió durante sus años al frente del Ejecutivo, animó a Rajoy a no temer la reacción de las asociaciones de víctimas o de partidos como Ciudadanos. «Debe saber que las políticas que se hacen más allá de la coyuntura electoral convienen al país y convienen a quienes las hacen. Necesitará argumentos, acompañamiento y coyuntura. ¿Pero por qué se va a cerrar nadie a esa hipótesis», se preguntó. «Yo tengo tanta seguridad de que la Historia y la mayoría de los españoles saben que acertamos, que no me preocupan las críticas», añadió sobre su polémica apuesta por el diálogo con la banda terrorista.

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