Sánchez, ante un mandato incierto

Pedro Sánchez. :: jaime garcía/
Pedro Sánchez. :: jaime garcía

El líder del PSOE, que en los próximos días nombrará a su gabinete, tendrá difícil aprobar leyes y aguantar hasta que finalice la legislatura

DAVID GUADILLA

Pedro Sánchez iniciará hoy una andadura cuya duración está por ver y que se antoja complicada. En realidad, el líder del PSOE ha hecho lo más fácil: llegar a la Moncloa. Otra cuestión será cómo se mantiene y gobierna con cierta tranquilidad. Salvo que Mariano Rajoy dé la sorpresa y dimita, Sánchez se convertirá en presidente tras obtener los votos necesarios para ganar la moción de censura presentada por su partido. El siguiente paso es de obligado cumplimiento, pero meramente protocolario. La presidenta del Congreso, Ana Pastor, comunicará el resultado de la votación a Felipe VI, que hará oficial el nombramiento de Sánchez con su publicación en el BOE. Todo este trámite se realiza con rapidez. Rajoy fue investido presidente por el Congreso el 30 octubre de 2016 y fue el 1 de noviembre cuando juró su cargo en La Zarzuela. Así que es probable que, en esta ocasión, Sánchez acuda este mismo domingo a su cita con el Rey. Las incógnitas de ese encuentro tienen carácter simbólico: si el líder del PSOE jurará o prometerá el cargo, si pondrá la mano en la Biblia...

A partir de ahí, lo más probable es que Sánchez se tome unos días para anunciar las composición del Gobierno. ¿Quiénes lo formarán? El líder del PSOE solo ha dado una pista genérica: será paritario. Sobre nombres, nada. En mayo de 2016, cuando afrontaba la campaña de las generales de junio, presentó su 'Gobierno en la sombra'. Entre ellos estaban Patxi López y Rafael Bengoa. También Jordi Sevilla, Josep Borrell, Ángel Ubide... Pero no tienen por qué ser lo que formen el futuro gabinete.

Gobernar con 84

Quienes acepten la llamada de Sánchez tienen que ser conscientes de que su mandato puede ser breve. Porque el mayor reto al que se enfrenta el secretario general del PSOE es cómo gobernar con 84 diputados cuando la mayoría absoluta está en 176. Su Gobierno estará obligado a hacer auténticos malabarismos parlamentarios para lograr que los proyectos que envíe a la Cámara salgan adelante. Una cosa es construir un frente 'antiRajoy' y otra buscar los apoyos necesarios para que una ley sea aprobada por el Congreso.

Los próximos meses no tienen por qué suponerle un problema a Sánchez. Al menos hasta después de verano. Los obstáculos llegarán en otoño, cuando comience de verdad la tramitación de los Presupuestos para el año que viene. Con los 137 diputados del PP en contra y posiblemente también los 32 de Ciudadanos, el PSOE tendrá que intentar sostenerse en los mismos grupos que han respaldado su investidura. ¿Tendrá Sánchez capacidad para contentar a todos? Durante su discurso de ayer, el nuevo jefe del Ejecutivo se comprometió a cumplir con los compromisos con Europa, que mira con lupa las Cuentas públicas y el cumplimiento del déficit. Se podría dar la paradoja de que Sánchez no solo tuviese que trabajar este año con unos Presupuestos aprobados con su voto en contra, sino que también tendría que hacerlo en 2019. Pensar en objetivos mayores -su anhelada reforma de la Constitución, por ejemplo- es ilusorio.

Será a partir de ese momento cuando Sánchez empiece a notar de forma clara el desgaste de gobernar con 84 diputados y cuando la llamada a las urnas suene de nuevo con fuerza. La legislatura termina de forma oficial a mediados de 2020, pero casi nadie cree que el secretario general del PSOE sea capaz de aguantar dos años en una situación tan precaria. La salida sería un adelanto electoral.

Pero tampoco es sencillo. El año que viene está plagado de convocatorias, lo que tampoco ayuda al consenso. En marzo hay comicios en Andalucía, y el entorno de Susana Díaz ya ha dejado claro que no le apetece demasiado que ambas citas coincidan. A finales de mayo hay elecciones municipales en toda España, autonómicos en varias comunidades, forales en el País Vasco y Europeas. Nunca se han hecho al mismo tiempo que unas generales. La tercera opción: elecciones en otoño de 2019. Sánchez habría aguantado más de un año en la Moncloa.

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