Said Aallaa, el muchacho que salió «a dar una vuelta» y acabó abatido en Cambrils

R. C.

La familia de Said Aallaa, uno de los autores del atentado de Cambrils, explicó ayer que su hijo estuvo en su domicilio de Ripoll el día en el que se produjo el atropello de Barcelona, almorzó, recibió una llamada y nunca más se supo. «Un amigo lo telefoneó a las tres de la tarde y se fue a dar una vuelta», explicó Yasmila, una amiga de esta familia de origen marroquí que ejerció de portavoz. Los padres, que pidieron no ser fotografiados durante el encuentro, se mostraron incapaces de hablar debido a la «conmoción» por lo ocurrido. Otro de sus hijos, Mohamed, fue detenido posteriormente después de que Said se llevara su coche a Cambrils. Un tercer vástago lleva un mes desaparecido en Marruecos, aunque «se comunica» con su madre.

Said Aallaa cayó abatido por disparos de la policía a las pocas horas de salir de su casa repentinamente en Cambrils, a 130 kilómetros de su casa, junto a cuatro compinches que habían atropellado y acuchillado a un grupo de personas, matando a una mujer. Aallaa tenía 18 años, y el día 25 hubiera cumplido 19. Jugaba a fútbol en el equipo juvenil del Sant Quirze de Basora, una localidad cercana a Ripoll.

En la localidad, a unos 100 kilómetros al norte de Barcelona, quienes conocían a Said no daban crédito, y muchos señalaban como culpable al imán del pueblo, cuya vivienda fue registrada este sábado y que, según varios medios, pudo morir en la explosión de Alcanar, donde al parecer estaban preparando bombas. «Era un muchacho trabajador, agradable. Lo ocurrido es incomprensible», explicaba la dueña del Bar Caneules, a dos pasos de la casa del chico, en la Plaza Gran de Ripoll. Aallaa había trabajado en este café.

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