RUMBO A LA MONCLOA

El líder socialista, que hoy tiene todo a favor para convertirse en presidente del Gobierno, baraja convocar elecciones el 26 de mayo

MARGARITA SÁENZ-DIEZ

Pedro Sánchez cuenta con apoyos suficientes para echar a Rajoy de la Moncloa. En muy pocos días, habrá pasado de ser un líder con moderadas expectativas políticas a ser investido presidente del Gobierno de España. La reciente sentencia que sitúa al PP en el epicentro de la trama 'Gürtel' ha tenido mucho que ver, como también su razonable oferta de mínimos para llegar a un amplio acuerdo, hasta hace poco imaginable. Pero los votos que recibirá el secretario general del PSOE de esa heterogénea mayoría no le garantizan mucha tranquilidad. Se enfrentará a la tensa oposición de Ciudadanos, el partido que hasta ayer degustaba el sabor de la Moncloa. Como anticipo, Pedro Sánchez acusó a Albert Rivera de «vivir a costa de su discurso de la confrontación territorial», y desveló algunas de la conversaciones mantenidas entre dirigentes del PSOE y de C's sobre los propósitos de Rivera de desestabilizar aún más al PP en los próximos meses.

Su estancia en la Moncloa no será cómoda para Sánchez. A las formaciones que le apoyan no les interesa un adelanto electoral, pero al PSOE tampoco. Según fuentes solventes, la agencia Colpisa ha podido conocer que, en principio, Sánchez estaría barajando la opción de convocar elecciones generales el 26 de mayo de 2019, en coincidencia con las municipales, europeas y autonómicas. Pero cuando Sánchez se convierta en el nuevo inquilino de la Moncloa, los compromisos que ha contraído con quienes le apoyan se convertirán en las Tablas de la Ley. El PSOE defenderá los Presupuestos para 2018, que rechazó el miércoles pasado, a fin de conseguir el sí del PNV. Para ello tendrá que situarse en posiciones ambiguas frente a las duras críticas de Podemos, que rechaza las cuentas de Rajoy.

Las coincidencias con los que ocupan el espacio a su izquierda se harán evidentes para defender las libertades, salvaguardar las pensiones, la sanidad y la educación. En cuanto a Cataluña, su compromiso fue nítido: abrirá una vía de diálogo que Rajoy bloqueó. Y para ir haciendo boca, apuntó que explorará el concepto de soberanía compartida, dentro de la Constitución y el Estatut, prometiendo a los independentistas que en el camino para recuperar la cohesión en Cataluña se encontrarán con el PSOE y con el partido hermano, el PSC. Hoy se acaba la etapa Rajoy.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos