Rivera cuestiona la lealtad del nuevo presidente a la Constitución

M. E. ALONSO MADRID.

Albert Rivera saludó el relevo operado ayer en el Gobierno dejando claro que está preparado para liderar la oposición y dar la batalla ante un nuevo Ejecutivo «débil» y preso de los independentistas y populistas. Con la llegada de Pedro Sánchez al palacio de la Moncloa, Ciudadanos está obligado a redefinir su estrategia política para construir «una alternativa» que pueda ganar tras las próximas elecciones.

El líder centrista, que deseó «suerte y acierto» a Sánchez, reconoció que su nombramiento «no es una buena noticia para España» como tampoco lo fue la sentencia del 'caso Gürtel' y vaticinó una nueva etapa de «incertidumbre, de debilidad y de inestabilidad» en la que anticipó que ejercerán una intensa labor fiscalizadora de las posibles negociaciones del PSOE con Esquerra, PDeCAT o Bildu. «Estaremos atentos a las concesiones e hipotecas -advirtió- que nos deje en estos meses de Gobierno en manos de Torra, Puigdemont o Bildu». Con todo, Rivera no cerró la puerta a encontrar espacios de entendimiento con el Gobierno, sobre todo en lo que concierne a Cataluña.

Aunque no tienen una fecha en el horizonte, en la cúpula naranja dan por hecho que este Ejecutivo tiene las patas muy cortas porque la legislatura está «agotada», sin apenas posibilidades de sacar iniciativas adelante. Hasta que llegue el momento de poner las urnas, Ciudadanos hará una oposición «leal» con los españoles y con la Constitución ejerciendo de «dique de contención» frente a quienes quieren «liquidar» España.

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