El PP reprocha a EH Bildu que acuda al homenaje a Blanco sin condenar su asesinato

Dirigentes de PSOE, PP, Podemos, EH Bildu y PNV aplauden durante el homenaje a Miguel Ángel Blanco en Ermua. :: LUIS TEJIDO / efe/
Dirigentes de PSOE, PP, Podemos, EH Bildu y PNV aplauden durante el homenaje a Miguel Ángel Blanco en Ermua. :: LUIS TEJIDO / efe

La izquiera abertzale se suma por primera vez al resto de partidos en la ofrenda floral al concejal del PP en Ermua

OCTAVIO IGEA ERMUA.

La reclamada unidad política no fue total en el homenaje a Miguel Ángel Blanco celebrado ayer en Ermua. El presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, reprochó a la izquierda abertzale su presencia en el acto de recuerdo al edil popular en el vigésimo aniversario de su muerte tras recordar que sus militantes no han condenado la violencia de ETA, un paso que también reclamó el alcalde, el socialista Carlos Totorika. «El día que secuestraron a Miguel Ángel no pidió su liberación y el día que lo asesinaron, aplaudió. Ese señor sobra aquí», afeó Alonso en alusión al parlamentario de Sortu Julen Arzuaga, que acudió junto a otros miembros de la coalición soberanista. «Defendió a los asesinos y sigue defendiendo la causa por la que le mataron», insistió antes de acusar a los independentistas de querer «blanquear su imagen».

Pese a que Arzuaga es el primer integrante de la izquierda abertzale que participa en los homenajes que se realizan cada julio en Ermua, Alonso quiso acentuar la brecha que separa al PP de la coalición independentista. Lo hizo al finalizar un sencillo acto que reunió en la localidad vizcaína a más de un centenar de vecinos, víctimas, representantes de la sociedad vasca y políticos.

Los discursos de Totorika y el periodista José María Calleja, también muy críticos con una izquierda abertzale a la que acusaron de «crear un estado paralelo con ETA» durante los 'años de plomo', de señalar a los españoles y los constitucionalistas como «el enemigo al que odiar», fueron el preludio de un cerrado aplauso, gritos a favor de la libertad y una ofrenda floral que cerró el acto.

El alcalde, el socialista Totorika, recuerda que hace 20 años se derribó el muro de la indiferencia

Además de los parlamentarios de EH Bildu, entre ellos Maddalen Iriarte, portavoz soberanista en la Cámara de Vitoria y la única que depositó una rosa junto al monolito, en Ermua estuvieron también los consejeros del Gobierno vasco Estefanía Beltrán de Heredia e Iñaki Arriola, el delegado del Gobierno, Javier de Andrés, la presidenta del Parlamento, Bakartxo Tejeria, y delegaciones de PNV, PP y de los socialistas vascos con la presidenta del PSOE, Cristina Narbona. Junto a ellos, la secretaria general de Podemos Euskadi, Nagua Alba, el presidente de la Asociación de Municipios Vascos, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, además de mandos de la Ertzaintza, la Policía y la Guardia Civil.

Un error moral

No faltó entre los vecinos quien recordó que el calor sofocante que atizaba ayer Ermua era similar al que abrasó la localidad hace 20 años, cuando el pueblo se echó a la calle para pedir la libertad de su vecino. Totorika, alcalde entonces y ahora, quiso reconocer el valor de aquellos que levantaron la voz en 1997. «Se derribó el muro de la indiferencia y el miedo que impedía ver a las víctimas y la miseria humana en la que estaba sumida la sociedad». «ETA dejó de ser solo cosa de las Fuerzas de Seguridad y de los políticos», se felicitó el regidor antes de advertir de que la convivencia no puede construirse ahora «mientras se siembre el odio en los más jóvenes». «Condenen su pasado -pidió a la banda terrorista y a la izquierda abertzale- para que las víctimas puedan descansar».

José María Calleja recordó el punto de inflexión que supuso la muerte de Blanco. «Antes de aquello íbamos diez a las manifestaciones y en silencio, luego hubo una insurrección cívica», se congratuló tras calificar el asesinato del edil de Ermua como una «revancha sanguinaria» que calificó como un «error moral» de la banda.

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