El repliegue defensivo del PP

La delegación del PP de La Rioja que participa en la Convención Nacional del PP en Sevilla, encabezada por el Presidente, José Ignacio Ceniceros. :: partido popular/
La delegación del PP de La Rioja que participa en la Convención Nacional del PP en Sevilla, encabezada por el Presidente, José Ignacio Ceniceros. :: partido popular

Rajoy insufla ánimos a un partido en clave de resistencia frente al avance de Ciudadanos

NURIA VEGA SEVILLA.

Aunque aquel planteamiento parezca ahora lejano, la dirección del PP diseñó la convención que celebra estos días en Sevilla con el ánimo de inyectar un revulsivo en las filas conservadoras asediadas por la tendencia ascendente de Ciudadanos. El contenido del evento casi era lo de menos. Lo importante era energizar a todos los actores del partido que se someterán al escrutinio de las urnas en aproximadamente un año, cuando se convoquen las elecciones autonómicas y municipales de 2019. Un trampolín preelectoral frustrado tras el estallido del caso de Cristina Cifuentes.

Probablemente, lo que mejor describe el estado del PP es la llamada de María Dolores de Cospedal el pasado viernes al repliegue defensivo. «Lo que tenemos que hacer es defender lo nuestro y a los nuestros», ordenó. Si esto último se entiende en clara alusión a no dejar caer a la presidenta de la Comunidad de Madrid, en horas bajas, la primera parte de la consigna está íntimamente ligada con la necesidad de impedir el avance del adversario. Proteger las señas de identidad, el espacio electoral, los votantes... El oxígeno.

Lo que le ocurre al partido conservador no es muy distinto, a ojos del politólogo Pablo Simón, de la «caída del imperio romano». «Cuando pierdes posiciones en las zonas fronterizas -explica-, retrocedes hacia aquellos lugares donde te puedas defender mejor». Y a su entender, desde los comicios del 21 de diciembre en Cataluña, Gobierno y PP se han visto obligados a actuar en clave de resistencia.

La derrota sin paliativos del PP en esas elecciones, la frustración de constatar que es Ciudadanos quien rentabiliza la gestión gubernamental de la crisis catalana, las enormes dificultades para sacar adelante los Presupuestos y la zancadilla de las encuestas, que, tozudas, reflejan un estado de opinión favorable al partido de Albert Rivera. «La situación es crítica», advierte un antiguo dirigente del partido, que habla del «hundimiento» de la formación conservadora si Ciudadanos culmina su objetivo de adelantar a los populares en el centro derecha. Ese parece ser el escenario al que se encamina el PP en abril de 2018. Pero únicamente los procesos electorales podrán ratificar la certeza del análisis.

«Un palmo de narices»

No da síntomas Mariano Rajoy de moverse en esa clave de interpretación. El presidente del Gobierno volvió a defender ayer la fortaleza de su organización y a pronosticar una nueva victoria frente a los adversarios: «Se van a quedar con un palmo de narices, como siempre».

También se permitió insuflarse ánimos a sí mismo. «Mientras siga aquí, habrá diputaciones provinciales, lo que quiere decir que las habrá durante mucho tiempo. Ya veremos... Me refiero a lo que dicen algunos, no a lo que he dicho yo», bromeó. Reafirmar su liderazgo y el del PP será también hoy uno de los ejes de su discurso de clausura en la convención. Una manera de contener los intentos de abrir el debate sucesorio.

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