Un reguero despiadado de muerte, sangre y soledad

ETA acabó con la vida de 18 riojanos desde 1977 en Irún hasta el año 200O en BerriozarVizcaya (5), Guipúzcoa y La Rioja (4), Navarra (3) y Álava (2) fueron los escenarios de los asesinatos perpetrados por ETA a riojanos

LOGROÑO.

Cuatro comerciantes, cuatro guardias civiles (dos de ellos ya jubilados), tres militares, tres policías (local, nacional y un inspector), dos políticos (ambos concejales), un profesional y un funcionario. Estos son los perfiles laborales de los 18 seres humanos aniquilados por la banda terrorista ETA desde su primer atentado contra un riojano (el concejal Julio Martínez Ezquerro, asesinado en Irún en 1977), hasta que 23 años después acabaron en Berriozar (Navarra) con la vida de Francisco Casanova Vicente, subteniente de Infantería al que asesinaron en el garaje de su casa.

18 asesinatos que conllevaron la dramática cifra de 51 huérfanos, además de viudas, padres y resto de los entornos familiares. Uno de los casos más terribles fue el de María Dolores Berisa Martínez, viuda de Rafael Vega Gil, que se suicidó tirándose desde un sexto piso al no ser capaz de superar la ausencia de su marido. Y es que dos meses antes, dos encapuchados se bajaron de un coche y entraron en un almacén de vinos llamado 'La Gloria de La Rioja', que regentaba Rafael, un riojano de Tudelilla, en Santurce (Vizcaya). Sin mediar palabra le descerrajaron seis tiros en presencia de su hijo, que intentó salvarle la vida y que lo llevó hasta el Hospital de Cruces, donde finalmente falleció. Rafael se negó a pagar la extorsión económica conocida como 'impuesto revolucionario'.

A las 22
30 h. del viernes 16 de diciembre de 1977 la banda terrorista ETA asesinó en Irún (Guipúzcoa) al concejal del Ayuntamiento de esta localidad Julio Martínez cuando se disponía a entrar en el garaje de su domicilio en la calle Larretxipi, la misma donde habían asesinado unas semanas antes al policía municipal José Díaz Fernández. Era de Pradejón y fue la primera víctima riojana.

El jefe del grupo que mató a Rafael fue Pedro Viles Escobar, alias 'Kepa', que no fue juzgado y se convirtió en uno de los once etarras expulsados de Argel a Venezuela. En febrero de 2011, Viles residía en Güiria, localidad en la que se convirtió en un próspero empresario y creó la factoría de comercialización de pescado 'Deusto Mar'.

1 Julio Martínez Ezquerro Asesinado en Irún (1977)

Y es que todos los casos son durísimos, como el primero, Julio Martínez Ezquerro, de Pradejón, asesinado en Irún tras recibir tres impactos de bala en la cabeza y el tórax. Como relataba la edición de 'El Correo' del 18 de diciembre de 1977, su «mujer oyó los disparos desde el domicilio y bajó inmediatamente a ver qué ocurría. Se encontró con el cadáver de su marido en el suelo. Cuando fue a levantarlo, pidió ayuda a los que estaban a su alrededor, pero nadie movió un solo dedo para ayudarme», tal y como declaró a los periodistas. Al día siguiente, la banda terrorista reivindicó el asesinato y acusó al riojano de ser «colaborador» de la policía.

El primer asesinado en suelo riojano fue Francisco López Bescos, que pereció por la detonación de varias cargas explosivas al paso de un convoy de tres autobuses de la Guardia Civil en el paraje de Santa María en Villamediana. La onda expansiva y la metralla hirieron de gravedad al teniente Francisco López Bescos y a otros treinta y seis miembros de la Guardia Civil. El oficial falleció unos minutos después en la Clínica Clavijo. Fueron condenados por este asesinato Isidro Etxabe Urrestrilla y Juan Manuel Soares Gamboa, los mismos autores del atentado de Ollerías, el más grave de la historia de ETA en La Rioja, ya que causó la muerte de tres personas: dos comerciantes (Miguel Ángel San Martín y Joaquín Martínez Simón) y el subinspector de policía Carlos Fernández Varcárcel. Con el tiempo los dos etarras abjuraron de la violencia y se arrepintieron de su actividad terrorista.

Otro caso tremendo fue el de Enrique Cuesta, un profesional de Logroño, asesinado en San Sebastián en 1982. Era el delegado de Telefónica en Guipúzcoa y había sucedido en el cargo a Juan Manuel García Cordero, que fue secuestrado y asesinado de un tiro en la nuca en el monte Ulía el 23 de octubre de 1980. Los terroristas le acusaron de ser el responsable de las escuchas telefónicas en colaboración con la Policía. Por ese motivo el riojano llevaba protección. Dio igual, dos terroristas abordaron al delegado de la Telefónica y a su escolta, y comenzaron a disparar sus pistolas sin mediar palabra. Los dos fallecieron. Enrique en el acto y el guardaespaldas unos días después.

Un panadero en Vitoria

Saturnino Sota Argaiz, de Aldeanueva de Ebro, fue asesinado en Vitoria el 13 de diciembre de 1978. Regentaba una panadería en la calle Cuchillería en la capital alavesa. Entraron dos individuos, lo empujaron contra la pared y le dispararon cuatro veces, alcanzándole en la cabeza, el pecho y el cuello. ETA le acusó de ser «confidente a sueldo» de la Policía. El riojano había recibido amenazas de la banda por haber vendido pan durante una huelga del sector y su tienda había sido atacada con 'cócteles molotov'.

Cada uno de los asesinatos conlleva una tragedia, sin contar con todas las personas que se tuvieron que ir del País Vasco antes de que fueran asesinadas. En Logroño varios de ellos llevan más de 40 años refugiados de la ira de las pistolas etarras.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos