Regreso a la escena del crimen para reconstruir los hechos del 27 de febrero

Los investigadores recuperaron las ropas que llevaba Gabriel en un vertedero cercano

F. GAVILÁN ALMERÍA.

Ana Julia Quezada volvió ayer a la 'Cañada de la Soledad', la finca de la familia del padre del pequeño Gabriel en la pedanía nijareña de Rodalquilar. Escoltada por su abogada, Beatriz Gámez, y por el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Almería, Rafael Soriano, recontruyó los fatales hechos del 27 de febrero, el mismo día en el que se dio por desaparecido al pequeño.

En esta ocasión, Ana Julia sí colaboró con los investigadores de la Guardia Civil, quienes siguieron atentos todas las indicaciones que la detenida hizo en la finca que tanto ella como Ángel Cruz, progenitor del menor, estaban reformando para irse a vivir en los próximos meses.

La detenida, que pasará hoy a disposición judicial tras permanecer 72 horas en los calabozos de la Comandancia de Almería, llegó a la finca familiar, muy próxima al conocido mirador de la Amatista, en un vehículo camuflado de la Guardia Civil pasadas las 17:00 horas. Escoltada por hasta cinco vehículos policiales, Quezada, con la sudadera con capucha roja que viste desde su detención, guió a los agentes hasta la fosa cavada en una acequia, a escasos metros de un aljibe donde decidió enterrar al pequeño. Allí contó al detalle a la comitiva judicial y ante más de una decena de agentes de la Guardia Civil cómo acabó con la vida del pequeño Gabriel y después ocultó su cuerpo.

Todo indica que la Guardia Civil tiene previsto trabajar de nuevo hoy en este punto y en otros, como el vertedero donde tiró la ropa del niño tras su desaparición, prendas que pudieron ser recuperadas ayer por los agentes con las indicaciones de la detenida.

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