Rajoy vuelve a toparse con el lastre de la corrupción tras encauzar la crisis catalana

Rufián, ERC, mostró en el Congreso unas esposas que espera que «algún día» lleve Rajoy. :: ballesteros / efe/
Rufián, ERC, mostró en el Congreso unas esposas que espera que «algún día» lleve Rajoy. :: ballesteros / efe

El presidente cree que ha quedado «desmentido» que cobrara sobresueldos en b y el PP ve la mano de IU y el PSOE tras el caso de los ordenadores

NURIA VEGA

madrid. Aunque la crisis catalana frenaría después la dinámica de la legislatura, el curso político comenzó el 30 de agosto con la comparecencia de Mariano Rajoy en el Congreso en un pleno monográfico sobre el 'caso Gürtel'. La colaboración de PSOE y Podemos hizo presagiar entonces que el lastre de la corrupción acompañaría al PP en cada sesión parlamentaria. Y dos meses y medio después, encauzado el conflicto con Cataluña, la oposición retomó ayer en la Cámara baja el que sigue siendo el principal factor de desgaste de los populares.

«Da la sensación de que usted está obsesionado», protestó el presidente del Gobierno después de que Pablo Iglesias recordara al PP que los integrantes de una organización delictiva se llaman «delincuentes». Rajoy dio, además, por «desmentido» que él mismo llegara a cobrar sobresueldos en b.

A esa hora la Audiencia Provincial de Madrid todavía no había confirmado el procesamiento del partido conservador por la supuesta destrucción de los ordenadores que empleaba el extesorero Luis Bárcenas en la sede de Génova. Una decisión judicial que la portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles, calificó de «especialmente grave» para la primera fuerza política del país.

La dirección del PP no disimuló su desacuerdo con el tribunal. Los populares «respetan», pero no «comparten». De hecho, su coordinador general denunció que el caso está impulsado por «dos clásicos» de las acusaciones populares: IU y ADADE, la Asociación de Abogados Demócratas por Europa que Fernando Martínez-Maillo vincula al PSOE y a la que reprocha querer «dañar» a su partido.

Siendo así, el coordinador anticipa que todo acabará «bien». Pero fuentes gubernamentales admiten que el PP no acaba de despojarse de la sombra de corrupción que «dificulta» la recuperación de los votos perdidos. Pese a ello, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, replicó ayer al PSOE que los ciudadanos ya han juzgado al PP y censuró que los socialistas se hayan sumado a una estrategia, la de Iglesias, que a su juicio ni tan siquiera proporciona réditos a Podemos.

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