Rajoy se somete a la prueba de fuego más peligrosa de su mandato en el juicio de Gürtel

Mariano Rajoy asiste con aire pensativo a una sesión en el Senado.
Mariano Rajoy asiste con aire pensativo a una sesión en el Senado. / SUSANA VERA / REUTERS

DIEZ AÑOSEl 'caso Gürtel' comenzó formalmente hace diez años con una denuncia de un concejal. Poco podía pensar entonces Rajoy que aquello acabaría con su declaración ante la Audiencia Nacional.El PP acepta que el resultado de su declaración será determinante para el futuro de la legislatura

RAMÓN GORRIARAN MADRID.

Sesión 101 del juicio por la primera época del 'caso Gürtel' con un testigo estrella, el presidente del Gobierno, que se juega hoy buena parte de su futuro político en las alrededor de dos horas previstas de declaración. Mariano Rajoy se enfrenta a una situación compleja, no escudarse en la desmemoria ante preguntas sobre el asunto que más le incomoda. Porque aunque no son materia de la causa, va a ser preguntado por los sobresueldos, los 'sms' al extesorero del PP y las donaciones de los constructores, asuntos que tendrán que dirimirse más adelante, cuando se abra el juicio oral sobre los 'papeles de Bárcenas', pero que a buen seguro tendrán cabida en el interrogatorio, salvo que el tribunal lo impida.

La de Rajoy es la declaración más esperada, incluso más que las de Francisco Correa o Luis Bárcenas, en el juicio que comenzó el 4 de octubre tras siete años de instrucción. No por sus consecuencias jurídicas en el proceso, que con toda probabilidad serán inocuas, sino por las políticas, porque pueden desencadenar un terremoto o tener un impacto amortiguado. Aunque desde el PP insisten en que el presidente del Gobierno está «más tranquilo que nunca» o que asume su citación con «absoluta normalidad», lo cierto es que se adentra en terreno minado. En su partido lo saben, no en vano primero trataron de que se declarara nulo el proceso y después intentaron evitar que declarara el presidente del Gobierno.

2007
El concejal de Majadahonda José Luis Peñas denuncia en octubre a la Policía y unos meses después a la Fiscalía la existencia de una trama corrupta encabezada por Francisco Correa.
2009
6 de febrero
El juez Baltasar Garzón ordena las detenciones de Correa, Pablo Crespo, Antoine Sánchez y Álvaro Pérez, 'el Bigotes'.
5 de marzo
Garzón se inhibe en favor del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y de la Comunidad Valenciana al aparecer personas aforadas en la investigación. Hay 37 imputados.
18 de abril
Mariano Rajoy acompañado de la dirección de su partido comparece para denunciar que «no hay una trama del PP, hay una trama contra el PP».
15 de junio
El Tribunal Superior de Madrid eleva parte de la causa al Supremo por dos de los supuestos implicados: Luis Bárcenas, es senador del PP por Cantabria y Jesús Merino es diputado en el Congreso.
2010
9 de abril
Bárcenas y Merino renuncian a sus actas parlamentarias en el Senado y el Congreso y la causa completa vuelve al Tribunal Superior de Justicia de Madrid. El juez Manuel Pedreira instruye el sumario.
8 de mayo
Bárcenas pide la baja temporal como militante del PP y dimite como tesorero del partido.
1 de septiembre
Pedreira archiva la causa en el tribunal de Madrid contra Bárcenas y Merino por falta de pruebas.
2011
15 de julio
El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana acepta juzgar al presidente de la Generalitat por el 'caso de los trajes'.
20 de julio
El presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps dimite.
2012
25 de enero
El Tribunal Superior de Justicia de Valencia absuelve a Francisco Camps y al secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa,acusados de cohecho impropio por aceptar unos trajes y otras prendas de la trama Gürtel.
15 de marzo
La Audiencia Nacional anula el sobreseimiento del juez Pedreira y reabre la causa contra Bárcenas y Merino.
2013
31 de enero
Salen a la luz los llamados 'papeles de Bárcenas', una contabilidad B de las finanzas del PP con las donaciones irregulares recibidas y los sobresueldos pagados.
7 de marzo
El juez instructor de la Audiencia Nacional Pablo Ruz abre una pieza separada en el marco de la causa de Gürtel para los 'papeles de Bárcenas'.
15 de junio
El extesorero de los populares declara ante Ruz y entrega varios archivos con documentos sobre la supuesta contabilidad paralela. Afirma que pagó 50.000 euros en negro a Rajoy y Dolores de Cospedal en 2010.
27 de junio
El juez ordena el ingreso en prisión del extesorero del PP. Las investigaciones apuntan a que pudo llegar a tener en bancos suizos 48 millones de euros.
20 de diciembre
La Policía registra la sede nacional del PP en la calle Génova de Madrid por orden del juez ante la resistencia del partido a entregar determinada documentación.
2014
11 de noviembre
La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional aprecia indicios de que el PP sabía que la trama que encabezaba Correa pagaba una parte de sus campañas electorales.
26 de diciembre
El juez Ruz cierra la instrucción de la considerada primera época del 'caso Gürtel', la que va de 1999 a 2005 con 43 personas en el banquillo de los acusados.
2015
5 de marzo
El juez instructor dicta apertura de juicio oral y calcula que el daño para las arcas públicas por los negocios fraudulentos de la red Gürtel asciende a 449 millones de euros.
29 de junio
La Audiencia Nacional rechaza imputar a Rajoy por la caja B del PP.
2 de julio
El extesorero sostiene

El objeto de su citación en el juicio, el conocimiento que tenía de la donación de 245.000 euros en 2003 para la campaña electoral en dos municipios de Madrid, es lo de menos. Responderá, como ya han anticipado dirigentes populares, que no tenía ni idea de lo que pasaba en Majadahonda y Pozuelo, contestación muy verosímil porque un secretario general de un partido del tamaño del PP no está en el detalle de las campañas de cada pueblo.

Los populares quieren «pasar página cuanto antes» y recuperar la imagen institucional

El peligro para Rajoy está en las otras preguntas. ¿Cobró sobresueldos? ¿Qué sabe de la caja B? ¿Conocía las aportaciones millonarias e ilegales a su partido de los constructores? ¿Por qué no denunció a Correa si tenía información de sus negocios irregulares? ¿Qué pretendía con los 'sms' que envió a Bárcenas? Unos interrogantes a los que ya tuvo que hacer frente en una recordada comparecencia en el Senado un 1 de agosto de 2013. Pero ahora, en sede judicial y en su condición de testigo, no puede mentir sin que ello signifique que en la Cámara alta lo hiciera. No hay que olvidar que está citado por el tribunal porque fue secretario general del PP entre 2003 y 2004, y antes fue vicesecretario amén de director de campañas electorales en 1996 y 2000.

Portentosa memoria

Rajoy, por otra parte, tampoco va a refugiarse, según lo poco que han anticipado desde su entorno, en los socorridos «no recuerdo, no me consta o no sé» porque esas evasivas en un hombre de portentosa memoria como él tienen difícil explicación. Además alimentaría la imagen de querer tapar o no querer contestar que dieron el mes pasado los también exsecretarios generales del PP Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas y Ángel Acebes, y los exvicesecretarios Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja. No parece probable que siga ese camino porque, como dijo el coordinador del PP, Fernando Martínez Maillo, ha dedicado estos días a refrescar la memoria y a desmenuzar los estatutos del partido para tener frescas las funciones de cada uno dentro de la organización.

El líder del PP, de todas maneras, sabe que diga lo que diga, tenga un día brillante o gris, se va a encontrar nada más acabar su testimonio con las críticas de la oposición, sin descartar que el PSOE pida su dimisión, algo que Pedro Sánchez dijo en su campaña por las primarias que sería lo primero que haría. Tampoco puede esperar mucha comprensión de Ciudadanos, que ha hecho de la corrupción su caballo de batalla contra Rajoy; y para qué hablar de Podemos que ha exigido la renuncia antes de la comparecencia.

El hecho de que esté citado como testigo tampoco va a mejorar su imagen ante la mayoría de la opinión pública, para la que la distinción entre testigo e investigado son matices procesales a los que no presta excesiva atención. En su partido reconocen que salir bien de esta no es una hipótesis razonable, se trata de que el balance sea el menos malo. «Hay que pasar página cuanto antes», decía un dirigente popular, y para ello qué mejor que volver a poner al presidente del Gobierno en su papel con una conferencia de prensa el viernes tras el último Consejo de Ministros antes de las vacaciones o con una declaración solemne sobre el conflicto catalán.

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