Rajoy saca pecho económico ante los líderes mundiales

El presidente pone a España como ejemplo y asegura que el éxito se ha logrado porque se han seguido las políticas que «marca el manual»

A. A.

madrid. Si hay algo de lo que le gusta sacar pecho Mariano Rajoy desde que llegó a la Moncloa en 2011 es de su gestión económica. Tanto a nivel interno como más allá de las fronteras nacionales, en este último caso especialmente cuando se reúne con los homólogos que lideran las grandes potencias.

La reunión del G-20 celebrada los dos últimos días en la ciudad alemana de Hamburgo es un buen ejemplo de ello. En la comparecencia que ofreció a los medios de comunicación tras la clausura del encuentro, el jefe del Ejecutivo recurrió una y otra vez a las cifras macroeconómicas, incluso cuando las cuestiones que se le dirigieron no estaban relacionadas con las finanzas del país.

España no es miembro del G-20, aunque asiste a las reuniones en calidad de invitado permanente. Ante este selecto grupo que se supone conforman las naciones más poderosas del mundo, Rajoy destacó que el Producto Interior Bruto Nacional crecerá este año por encima del 3% por tercer año consecutivo, según señalan las previsiones del Gobierno si bien las del Fondo Monetario Internacional se quedan un 2,6%.

Aunque el PIB es un dato económico fundamental, el presidente del Gobierno enumeró otros para evidenciar que España está de vuelta en el sistema económico internacional. Así, por ejemplo, apuntó que en los primeros seis meses de 2017 la Seguridad Social ha registrado 600.000 nuevos afiliados, que el empleo femenino ha escalado a las cotas más altas de la historia o que antes de 2020 se podría llegar a los 20 millones de trabajadores ocupados.

Con estos mensajes, que Rajoy insistió en que «hay que enviarlos», la intención no solo era impresionar a líderes mundiales como Donald Trump, Angela Merkel, Emmanuel Macron o Vladimir Putin. El jefe del Ejecutivo también quiso reivindicarse a nivel interno en un momento en el que el Gobierno pelea hasta el último voto en el Congreso para, primero, el techo de gasto y, después, sus iniciativas parlamentarias, dos posibilidades que están en peligro ante el acercamiento de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Los líderes del PSOE y Podemos carecen de afinidad entre ellos, se disputan la hegemonía de la izquierda y en los dos últimos años se han mostrado incapaces de articular un frente común en contra el Ejecutivo popular. Sin embargo, sí están de acuerdo en ponerse de acuerdo para comenzar a derribar la obra legislativa de Mariano Rajoy. Ante este riesgo, el presidente del Gobierno destacó en Hamburgo que España se recupera gracias a que «se aplican políticas de manual», una afirmación con la que, sin decirlo expresamente, vino a criticar lo que en otras ocasiones sí ha denominado como «ocurrencias» de la oposición.

Rajoy también aludió a su reunión con Sánchez, con el que arrastra una larga serie de desencuentros. «Creo que el presidente del Gobierno y el líder de la oposición deben tener una relación educada, correcta y normal», afirmó, para mostrar, al menos de puertas a fuera, su disposición a entenderse con el principal líder de la oposición.

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