Rajoy recibe a Sánchez con la idea de coordinar una respuesta al desafío catalán

P. DE L. H.

Madrid. La relación entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición está lejos de ser fluida, pero a pesar de sus muchos recelos Mariano Rajoy cree tener en Pedro Sánchez a un socio fiable frente al desafío secesionista. El secretario general del PSOE ya le garantizó el pasado 29 mayo, a través de una llamada telefónica, que estaría con el Estado en la defensa de la legalidad y de la Constitución, pero hoy, en su primer encuentro desde que Sánchez recuperó el cetro socialista, el jefe del Ejecutivo aspira a concretar y coordinar una respuesta.

Ambos coinciden en que no cabe fraccionar la soberanía nacional y en que Cataluña no puede celebrar, por tanto, un referéndum de autodeterminación. Sin embargo, el líder del PSOE cree que además de aplicar la ley hay que hacer política y defiende, como hacía también su predecesor en el cargo, Alfredo Pérez Rubalcaba, una reforma de la Constitución que profundice en los aspectos federales del modelo autonómico y que el PP no termina de ver con buenos ojos.

«No es aceptable que tres años después estemos en una situación igual o peor », dijo anteayer Sánchez en alusión a la primera conversación que mantuvo con Rajoy sobre este asunto, ya al comienzo de su primer mandato, en el verano de 2014. En el Ejecutivo replican que están dispuestos a oír su propuesta, pero piden concreción.

Al margen de la cuestión catalana, el presidente del Gobierno también aprovechará para tratar de convencer al socialista de que cambie su voto negativo al techo de gasto de los Presupuestos Generales del Estado para 2018. No lo tiene fácil, pero como gesto este miércoles el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, modificó los objetivos de déficit para las comunidades autónomas, siete de ellas socialistas, que ya no tendrán que ajustarse al límite del 0,3% sino al 0,4%.

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