Rajoy promete que ETA no obtendrá «ventajas» por su anunciada disolución

El presidente del Gobierno censura que la organización terrorista distinga entre víctimas y sólo pida perdón a una parte de ellas

R. C.

Madrid. Mariano Rajoy remarcó ayer que ETA no obtendrá premio alguno por su anunciada disolución. El Gobierno ya había lanzado este mensaje el viernes pasado, después de que la organización terrorista difundiera una carta en la que reconoce «el daño que ha causado en el transcurso de su trayectoria armada» y se compromete con la «superación definitiva» del enfrentamiento y la violencia. Esta vez, no obstante, fue el propio presidente el que hizo hincapié en la cuestión.

El jefe del Ejecutivo censuró ante todo, en una entrevista en el diario balear 'Última hora', el lenguaje y el discurso empleados por la banda en su reciente declaración, en la que llega a pedir perdón a las víctimas que, a su juicio, no estaban «directamente» relacionadas con lo que insiste en calificar como «el conflicto». Algo que, a juicio de Rajoy, resulta «indigno».

En concreto, el comunicado de ETA alega que, «obligados por las necesidades de todo tipo de la lucha armada», su actuación «ha perjudicado a ciudadanos y ciudadanas sin responsabilidad alguna». «También hemos provocado graves daños que no tienen vuelta atrás -admiten-. A estas personas y a sus familiares les pedimos perdón».

«Todas las víctimas han sido golpeadas por su barbarie y es indigno que pretendan establecer distinciones entre unas y otras -replicó por su parte Rajoy-. Todas merecen siempre nuestro reconocimiento y nuestro apoyo, por lo que han pasado y porque son el referente inexcusable de la victoria de la democracia sobre ETA».

En esa línea, argumentó que si la organización se diluye -lo hará oficialmente, en principio, el próximo 4 de mayo- es sólo porque el Estado de derecho no le ha dejado otro camino y porque ha sido derrotada operativa y policialmente. «No consiguió ninguno de los objetivos que tenía, no ha obtenido ninguna ventaja por matar ni por dejar de matar y no conseguirá ninguna ventaja por desaparecer», prometió.

El PP paralizó, poco después de su llegada al Gobierno, a finales de 2011, la denominada 'vía Nanclares', puesta en marcha unos meses antes por el Ejecutivo socialista para alentar la ruptura de los presos de la banda con la organización. Esa vía implicaba el acceso a beneficios penitenciarios a cambio del arrepentimiento, la petición de perdón y la colaboración con la Justicia. Siete años después, los populares, se reafirman en su decisión.

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