Rajoy y el primer ministro belga niegan haber hablado de Cataluña

R. C. MADRID.

Mariano Rajoy y el primer ministro belga, Charles Michel, se sentaron ayer frente a frente por espacio de veinte minutos. Fue un encuentro bilateral en el marco de la cumbre social de líderes europeos celebrada ayer en Gotemburgo (Suecia) en la que, según fuentes de ambos Gobiernos, no se trató la situación de Carles Puigdemont.

Según informó Michel tras el encuentro, la presencia del expresidente catalán en su país es un asunto judicial en el que no se entromete en base a la separación de poderes. Según añadió, la situación catalana no estaba en el orden del día de la reunión.

El jefe del Ejecutivo español también aludió a la separación de poderes cuando fue cuestionado sobre su conversación con su homólogo belga. «La Justicia belga y la Justicia española con independientes y por tanto los Gobiernos no tenemos nada que hacer en esa materia», señaló. El tema de conversación fue, coincidieron las dos partes partes, el interés de ambos países por albergar una de las dos agencias europeas que hasta ahora tenían sede en Londres.

El dirigente belga ha reculado después de ser el mandatario europeo que con más firmeza condenó las cargas policiales del 1-O. Ambos Ejecutivos trataron de restar importancia a aquéllas declaraciones, pero la diplomacia española no dejó de reprochar a los belgas lo que consideraron una intromisión en los asuntos internos de otro Estado. A partir de entonces, Michel trató de mantenerse al margen, hasta que Puigdemont eligió Bruselas como refugio. La presencia del expresidente catalán ha puesto en un aprieto al jefe del Ejecutivo belga, que debe bregar en el día a día con una coalición de cuatro partidos de la que, además, forman parte los independentistas flamencos, quienes han dado su apoyo expreso al secesionismo catalán.

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