Rajoy niega un trueque de competencias con el PNV por su apoyo presupuestario

Mariano Rajoy comparece, ayer en la Moncloa, tras reunirse con el primer ministro turco, Binali Yildirim. :: Susana Vera / reuters/
Mariano Rajoy comparece, ayer en la Moncloa, tras reunirse con el primer ministro turco, Binali Yildirim. :: Susana Vera / reuters

Gobierno y PP censuran la «villanía» de Ciudadanos por intentar embarrar la negociación de las cuentas

NURIA VEGA MADRID.

«Es falso». «Absolutamente falso». «Lisa y llanamente falso». Hasta tres veces negó ayer Mariano Rajoy estar negociando con el PNV la cesión de la competencia de Prisiones o la gestión de la Seguridad Social. Según el presidente, ni los nacionalistas vascos han condicionado su apoyo a las cuentas públicas a que se satisfagan ambas reivindicaciones históricas ni el Gobierno está por labor de recorrer ese camino en el mes de mayo. «Yo no voy a cambiar, sobre todo cuando nadie me lo ha pedido ni aunque me lo pidiera, los Presupuestos por transferencias», advirtió el jefe del Ejecutivo desde la Moncloa.

No es que sea una polémica nueva. Tradicionalmente, cada negociación abierta con el PNV atraviesa la fase en la que el Gobierno de turno se ve en la obligación de negar que vayan a traspasarse al País Vasco competencias tan reclamadas como la de las cárceles. Esta vez, sin embargo, concurren dos circunstancias: que ETA ha anunciado su intención de disolverse y que Ciudadanos ha encontrado un nuevo argumento para presionar al Ejecutivo.

El secretario general de los liberales, José Manuel Villegas, añadió ayer más líneas rojas a su acuerdo presupuestario con el Gobierno y avanzó que su respaldo a las cuentas dependerá de lo que Rajoy conceda a los nacionalistas vascos. «Si el pacto supone nuevos privilegios como romper la caja única de la Seguridad Social o darle privilegios a los presos etarras -avisó-, no apoyaríamos los Presupuestos».

Ni en la Moncloa ni el PP ha sentado bien que Ciudadanos intente embarrar, aseguran, las conversaciones previas a la tramitación de las cuentas, más aún con acusaciones que, insisten, no son ciertas. «Que no vamos a trasladar la Giralda a San Sebastián ni vamos a hacer que el Guadiana desemboque en el Bidasoa», ridiculizó el portavoz de los populares en el Congreso, Rafael Hernando. Pero también Rajoy censuró la actitud liberal. «Ver que partidos políticos hacen análisis sobre cosas que no son verdad, no dice nada bueno en favor de la política en general», concluyó en rueda de prensa tras su encuentro con el primer ministro turco, Binali Yildirim.

Por ahora, el Gobierno tan sólo aspira a poder tumbar mañana los vetos de la oposición a los Presupuestos con la ayuda de Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria, UPN y Foro Asturias. Una vez superado ese obstáculo, se compromete a «estudiar» las enmiendas parciales que presenten sus socios potenciales. Ese será el momento en el que la negociación abordará lo concreto. «Intentaremos buscar un entendimiento», anticipó Rajoy.

En el caso del PNV, y aunque en principio todo dependerá de que se desbloquee la investidura en Cataluña, Hernando recordó ayer el manido terreno a explorar de la alta velocidad al País Vasco. Son inversiones que ya se pactaron el año pasado y que deben tener reflejo en las cuentas de 2018. Pero el PP dejó, además, la puerta abierta a escuchar mas reclamaciones.

Fuentes populares reconocieron que obtener mejoras en materia de pensiones podría llegar a ser uno de los asuntos trascendentes para el PNV, dado que las movilizaciones en el País Vasco de colectivos de afectados son especialmente nutridas. Pero, en caso de que así sea, insisten en que el margen que tiene el Gobierno es «mínimo».

Cruzar la línea

El Ejecutivo llega a su segunda negociación de Presupuestos del mandato a sabiendas de que empieza a tornarse complicado conjugar los intereses de dos de sus socios clave: Ciudadanos, que trata de ejercer el rol de martillo antinacionalista, y el PNV. Pero, además, fuentes gubernamentales apuntan que el partido de Albert Rivera cada vez marca más distancia con el Gobierno.

Desde el PP censuran que Ciudadanos se haya abonado a las «'fake news'», las noticias falsas, para desgastar a Rajoy y tachan de «villanía» sus insinuaciones sobre una negociación con el PNV en la que los presos de ETA estén sobre la mesa. «Va más allá de la rivalidad política», critican.

El malestar se ha extendido por las filas populares y ayer el portavoz del partido en el Congreso reclamó a los liberales dejar de «inventar sandeces». «No utilicen el tema de ETA para atacar al PP -afeó Hernando-. Me gustaría que quien lo ha utilizado y ha hecho afirmaciones grotescas, ofensivas y humillantes, pida perdón aquí a los diputados de mi grupo». No fue el único asunto de confrontación. Las tripas del PP se revolvieron después de que el diputado de Ciudadanos Miguel Gutiérrez exigiera a Rajoy la verdad sobre cómo se financió el referéndum en Cataluña y pidiera al Gobierno dejar de «proteger» a los «golpistas».

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