Rajoy llama al sosiego a un Rivera en pie de guerra en Cataluña

El líder de Ciudadanos reprocha al presidente haber pactado con PNV y Esquerra como salir del «lío» catalán y le exige alargar la vigencia del 155

NURIA VEGA MADRID.

Mariano Rajoy y Albert Rivera amanecieron ayer en realidades distintas. En la resaca de su desencuentro en el Congreso, el presidente del Gobierno intentó pasar página. Restó trascendencia a que Ciudadanos dé por roto el respaldo al Ejecutivo en la gestión de la crisis catalana y redujo la polémica a «dos minutos» de intercambio de pareceres en una sesión de control. «Nosotros tenemos un pacto de legislatura -se aferró- y ambas partes deben hacer un esfuerzo para cumplirlo y generar un clima sosegado y tranquilo». Pero no hubo tregua. En ese preciso momento, a sólo 13 kilómetros de distancia, el líder de los liberales abrió otro frente, la vigencia del artículo 155 en Cataluña.

El acuerdo aprobado el 27 de octubre en el Senado establece que la autonomía catalana permanecerá intervenida «hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno de la Generalitat». Fuentes de la Moncloa recuerdan, por lo tanto, que las medidas al amparo del 155 decaen de manera automática en el momento en el que se constituya un Ejecutivo en Cataluña. Y todo apunta a que eso ocurrirá en el corto plazo si el independentismo logra una investidura efectiva la próxima semana. Esa es la esperanza que alberga Rajoy, que garantizó ayer en Antena 3 estar dispuesto a dialogar, «sin más límite que lo establecido en la ley», con el interlocutor que obtenga la confianza de la Cámara autonómica.

Rivera, sin embargo, es partidario de mantener sujetas las riendas de la Generalitat mientras no se produzca una «vuelta» del secesionismo «a la Constitución y al Estatuto de Autonomía». La crisis catalana, a su juicio, «no se soluciona con una investidura». «Si el Gobierno que se forme en Cataluña sigue diciendo que son legítimamente representantes de una República, que Puigdemont es el presidente y que van a seguir haciendo lo mismo, entonces seguiría el 155», reescribió el acuerdo en una entrevista en Telecinco.

El presidente de Ciudadanos cargó, además, contra Rajoy por querer replegar a sus ministros y «salir corriendo» del territorio catalán en cuanto haya nuevos consejeros que puedan administrar la Generalitat. Y no era esa toda la munición que tenía guardada. «El Gobierno -remató- ha decidido pactar con el PNV y con Esquerra cómo salir de este lío». La oposición, sin excepción, coincidió en su reproche al líder de los liberales.

Se veía venir

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, se limitó a reclamar «lealtad» a su socio de investidura. En el Ejecutivo dieron por sentado que si Rivera ha extremado su enfrentamiento con Rajoy es porque el desenlace en Cataluña está cerca. Además, el PP cree que «Ciudadanos ha constatado que el antinacionalismo le resulta rentable en las urnas».

En realidad, hace semanas que el Gobierno intuye que, «de un día para otro», los liberales pueden decidir poner fin a su respaldo al Ejecutivo en el Congreso. El episodio de esta semana, al menos de momento, no tiene repercusión práctica. La intervención en Cataluña parece estar a punto de concluir y Ciudadanos ya ha anticipado que apoyará los Presupuestos pactados para 2018 y al candidato del PP, Ángel Garrido, como relevo de Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid.

Harina de otro costal serán las cuentas de 2019. La proximidad de las elecciones autonómicas, podría desaconsejar al partido liberal volver a votar junto al Gobierno. Al fin y al cabo, el actual proyecto ya garantiza la estabilidad de casi toda la legislatura. «Van a muerte a por nosotros», asumen en el PP. Rajoy, sin embargo, no quiso elevar ayer a Rivera a la categoría de rival: «El mayor adversario que tengo es Podemos».

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