Rajoy se lanza a la batalla de los alcaldes

Mariano Rajoy interviene ayer en la clausura de la reunión intermunicipal del PP en Zaragoza. :: javier cebollada / efe
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Mariano Rajoy interviene ayer en la clausura de la reunión intermunicipal del PP en Zaragoza. :: javier cebollada / efe

El presidente pide a los regidores que no tengan miedo de cumplir la ley porque el Estado «está detrás» de ellos, mientras Puigdemont se reafirma en que habrá referéndum porque «la campaña del miedo» del Ejecutivo central ha fracasado

RAMÓN GORRIARÁN

Mariano Rajoy entró de lleno en la batalla que libran el Gobierno central y la Generalitat en el campo de los alcaldes catalanes, y lo hizo para reclamar a los regidores que no tengan miedo por no colaborar en la celebración de un referéndum declarado ilegal por el Constitucional porque tienen toda la fuerza del Estado «detrás» de ellos. El presidente del Gobierno y el de la Generalitat saben que la actitud de los alcaldes es vital para el éxito o el fracaso del pulso que libran por la consulta, y ambos han recurrido a todas las armas a su alcance, desde las cartas conminatorias a las arengas patrióticas.

El jefe del Ejecutivo emplazó a los 947 gobernantes municipales de Cataluña a que cumplan la ley y avisó que de lo contrario tendrán problemas en los tribunales por cooperar en una consulta prohibida. Pero más que en las advertencias, Rajoy puso el acento en que deben tener confianza siempre que cumplan la ley. Tampoco, prosiguió, deben tener miedo a las represalias de la administración catalana porque cuentan con el respaldo de una fuerza superior.

El presidente del Gobierno encontró la complicidad del líder del PSOE para reconfortar a los regidores antisecesionistas. Pedro Sánchez afirmó ayer en un acto en Badajoz que los socialistas están «muy orgullosos» de sus compañeros en los consistorios catalanes porque a pesar de que se «les señala» desde el mundo soberanista siguen adelante en la defensa de la ley.

682 de los 947 municipios catalanes se han ofrecido a colaborar en la votación del 1 de octubre.Los soberanistas creen que Colau buscará una argucia para que Barcelona participe en la consulta.

Boicot de los vecinos

El problema que tienen los alcaldes no soberanistas es que se enfrentan en muchos casos a la presión de los vecinos para que cedan las instituciones municipales para que se vote el 1 de octubre. Esta situación es más grave en los municipios medianos y pequeños, en los que los regidores, además de jugarse la reelección dentro de dos años, se arriesgan al boicot del vecindario, que en estas poblaciones es en su mayoría independentista. En algunos casos ya se han producido concentraciones conminatorias ante sus domicilios.

Rajoy decidió tomar cartas en el asunto de los regidores porque, según dijo ayer al clausurar una convención municipal del PP en Zaragoza, hay una campaña de coacciones de la que responsabilizó a Carles Puigdemont en persona. Sostuvo que el presidente catalán animó a los vecinos a que presionen a sus alcaldes con una frase: «Mírame a los ojos y dime, ¿me dejarás votar o impedirás que vote?». El presidente tachó de inadmisible este comportamiento y se solidarizó con los gobernantes no soberanistas: «Sepan que estamos con ellos».

Aunque las cifras cambian en función del informante, se puede decir que hasta ahora 726 de los 947 ayuntamientos han respondido al emplazamiento de la Generalitat para colaborar con la consulta y 682 han dado una respuesta afirmativa; 41, en contra; tres, entre ellos Barcelona, no han dejado clara su postura; y el resto, algo más de 200 localidades, no han dado señales de vida. El problema para los organizadores de la consulta es que los municipios soberanistas son los más pequeños, y aunque supongan una aplastante mayoría numérica apenas concentran al 40% de la población. En cambio, solo ocho de los que han dicho 'no' reúnen al 34%. Con todo, el foco está en la capital catalana y sus 1,6 millones de habitantes. Los soberanistas creen que Ada Colau buscara una argucia de último momento para prestar sus locales para que se vote.

El presidente catalán no entró ayer en la disputa por el respaldo municipal en su intervención ante el Consejo Nacional del PDeCAT, al que arengó para que haga caso omiso de las decisiones suspensivas del Tribunal Constitucional y del Superior de Justicia de Cataluña. «La ley del referéndum sigue vigente», sentenció Carles Puigdemont entre el entusiasmo de sus compañeros. El presidente catalán denunció que «la campaña del miedo» orquestada, a su entender, desde el Gobierno central, el Constitucional y los tribunales de justicia «ha fracasado». El Gobierno de Rajoy, añadió, «sabe que todo está en marcha, y puede ir diciendo lo que quiera, porque si las urnas están llenas de votos esto será democracia».

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