Rajoy encauza la legislatura tras salvar el primer escollo de los Presupuestos

El presidente del Gobierno, 
ayer en el Congreso. :: zipi / efe/
El presidente del Gobierno, ayer en el Congreso. :: zipi / efe

Solventa en 48 horas dos de los cuatro retos para garantizarse la culminación del mandato con estabilidad

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

«Un primer paso muy importante». Mariano Rajoy definió de esta manera el rechazo del Congreso a las seis enmiendas a la totalidad de los Presupuestos del Estado para este año. Un debate en el que todo estaba cocinado de víspera gracias al pacto con el PNV, pero que sirvió para los inevitables ajustes de cuentas entre el Ejecutivo y Ciudadanos.

El presidente del Gobierno y el PP respiraron tras la votación ganada por dos votos, 176 a 174, que impidió la devolución del proyecto de cuentas públicas. Rajoy, rostro serio, se sentía «satisfecho» porque podía abordar «con cierto optimismo» la legislatura, pero precavido y «sin bajar nunca la guardia» porque falta la aprobación definitiva que se dilucidará el 24 de mayo. Una cautela obligada, pero que todo apunta a innecesaria porque el acuerdo parece encarrilado aunque el PNV, el aliado clave, dijera durante el debate que su colaboración no era un cheque en blanco, una forma de mejorar su posición negociadora en las cuatro semanas que restan.

Fue una victoria empañada por el regusto amargo de la dimisión de Cristina Cifuentes tras los episodios del falso máster y el hurto de cosméticos. Dos sofocos que Rajoy y el PP endulzaron ayer en parte en el Congreso aunque todavía tengan por delante resolver la grave crisis de su partido en la Comunidad de Madrid, el buque insignia de la flota popular. Un episodio con réplicas nacionales y que tendrá indudables repercusiones en la estrategia global del PP.

Pese al indisimulado malestar, el presidente del Gobierno ha coronado con éxito una de las cuatro ciabogas de mayo. La primera, la de la presidenta madrileña, se viró el miércoles de mala manera y lejos del escenario que Rajoy tenía en mente. La segunda era el debate de las enmiendas a la totalidad del proyecto presupuestario, salvado hoy al borde de la campana gracias al pacto con los nacionalistas vascos tras la reunión del martes en la Moncloa con Andoni Ortuzar, presidente del PNV.

El reto más complicado

Tiene por delante la formación de Gobierno en Cataluña antes del 22 de mayo con un presidente de la Generalitat exento de causas judiciales que permita normalizar la situación, levantar la aplicación del artículo 155 de la Constitución y abrir una nueva etapa en las relaciones entre ambas administraciones. Es el recodo más complicado porque no está en su mano y por la insistencia de Carles Puigdemont y su círculo de hierro en que el expresidente catalán sea investido a distancia, aunque las presiones de los últimos días desde las filas independentistas para que abra la puerta a un candidato viable ganan terreno poco a poco. El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, repartió ayer en el debate parlamentario dosis de optimismo sobre el desenlace del bloqueo en Cataluña. Impresión que comparten con más prevención en la Moncloa. La constitución de un Gobierno catalán normalizado y la consiguiente retirada del 155 es la llave para que Rajoy sortee la última ciaboga porque, cumplido ese requisito, los nacionalistas vascos verían cumplida su última exigencia para respaldar el debate definitivo de los Presupuestos en la última semana de mayo. Es su línea roja, aunque haya quedado bastante desdibujada con el apoyo al Gobierno en las enmiendas a la totalidad.

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