«Rajoy debe liberarse de esa idea contaminada de que acercar presos es impunidad»

El lehendakari vasco, Iñigo Urkullu, pasea ayer por las calles de Vitoria . :: igor aizpuru/
El lehendakari vasco, Iñigo Urkullu, pasea ayer por las calles de Vitoria . :: igor aizpuru

«Con el Gobierno hay una interlocución abierta sobre estos temas que se gestiona de forma discreta» Iñigo Urkullu Lehendakari

JORGE SAINZ VITORIA.

La forma en la que ETA ha anunciado su final no satisface del todo a Iñigo Urkullu. Pero el lehendakari tiene planes de futuro, en clave de convivencia y política penitenciaria, en los que quiere embarcar ahora al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

-¿Se imaginaba el final de ETA así, con esta escenografía?

-La escenificación del comunicado final me resultó llamativa por su pobreza. Era un audio y no creo que ni la propia organización pensara que iba a terminar así. Pero lo importante es que han terminado ya.

«ETA deja a la izquierda abertzale una pesada mochila: reconocer el daño injusto causado»

-¿Pensaba que la banda iba a referirse a las víctimas o a incluir la autocrítica que usted le exigió?

-ETA tenía oportunidad hasta el comunicado final de hacer un reconocimiento expreso del daño injusto causado y tomar en consideración a todas las víctimas. Esa es una mochila muy pesada que deja al conjunto de la izquierda abertzale y que está pendiente de aligerar o vaciar. Es muy importante construir una memoria sobre principios éticos y la dignidad de las víctimas. La izquierda abertzale tiene una asignatura pendiente, la del reconocimiento del daño injusto causado.

-¿Qué le hace pensar que la izquierda abertzale pueda decir que «matar estuvo mal»?

-Que es consciente de la realidad, a pesar de la gestión de los tiempos, del maquillaje de su historia baldía. Es consciente del sufrimiento generado en la sociedad vasca por ETA, porque también participa de conversaciones entre víctimas y victimarios y sabe del dolor de las víctimas de ETA.

-¿Es más un tema de gestión interna de tiempos?

-Sí.

-Criticó el comunicado de ETA por diferenciar entre víctimas y se granjeó el reproche de Sortu.

-Cuando abordamos el final de ETA, todos podemos caer en el buenismo, pero hay que dejar sentados unos principios éticos. Y el hecho de que aquel comunicado hablara de distintas víctimas, me llevó a decir que distinguir entre víctimas era atentar contra un principio ético. Si piensan que debemos aplaudir y agradecerles el final de ETA, pues no voy a pasar por ahí.

-¿Por qué no acudió al encuentro de Cambo con la delegación internacional que avaló el final de ETA?

-Ya advertí de que no asistiría, como tampoco asistí a Baiona al acto de desarme. Hay que poner en la mesa que, como lehendakari, arriesgué hasta el máximo en la primera escenificación de desarme con los verificadores internacionales y acompañándoles a Madrid cuando fueron citados en la Audiencia Nacional. Y a Cambo no he ido por una cuestión ética y política, y, añado, por dignidad institucional.

-La Fundación Henry Dunant le ensalzó a usted por su labor por la paz. ¿Le gustó?

-Uno puede sentirse muy reconocido, pero más es el reconocimiento que yo debo a las muchísimas personas que hemos trabajado.

-¿Le incomodó que le mencionaran junto a Arnaldo Otegi?

-No. Cada uno hemos trabajado en nuestro ámbito: Otegi, Eguiguren Zapatero o yo. Me he mensajeado con la Henri Dunant y los agentes internacionales, con Zapatero, Rubalcaba, Eguiguren, Imaz, Rajoy...

-¿Y qué le ha respondido Rajoy?

-Nos hemos cruzado mensajes, pero no desvelaré el contenido.

-¿Tiene esperanzas fundadas de que el Gobierno central se va a sentar en esa mesa que quiere usted poner en marcha con el Gobierno de Navarra para hablar de presos?

-He dicho que Rajoy es sensible a pesar de ser consciente de todos los condicionantes internos. El presidente necesita liberarse de una contaminación e intoxicación que se ha pretendido hacer. Ha habido una confusión pretendida de que queremos modificar la ley penitenciaria, cuando hablamos de cumplirla, de la individuación de las penas, de los beneficios penitenciarios a los que los presos tienen derecho, pero que tienen que trabajar por ellos. Ha habido contaminación en la interpretación de que el fin de la dispersión o el acercamiento persiguen la impunidad, la amnistía, la liberación o el reagrupamiento, cuando no hay nada de eso. El presidente Rajoy necesita liberarse de todo ese discurso político del que es autor también el PP, aunque no solo. Eso le condiciona. Una vez que ETA ha anunciado su final, y poniendo por delante la memoria de las víctimas, planteamos una política penitenciaria acordada en función de consensos en los ámbitos parlamentarios. Tengo la esperanza de que podamos trabajar. Son muchos años en los que venimos hablando de esto el presidente español y yo.

-¿En qué basa esta esperanza si tras el fin de ETA Rajoy ha sido duro sobre los presos?

-Obedece a las circunstancias que atraviesa el PP y al marcaje de Ciudadanos, que tiene un discurso, que en su día articuló el PP, mezclando el terrorismo con el nacionalismo. El Gobierno del PP está condicionado por un discurso que generó y no ha ido aliviando. Pero ministros de Interior del PP anteriores dijeron que para modificar la política penitenciaria era necesario que se disolviera ETA. Ya se ha disuelto. ¿Ahora qué pasa entonces?

-¿Le ha dado garantías Rajoy de que se sentará a la mesa a hablar de su plan de presos?

-No me ha dado ninguna garantía. No puedo faltar a la verdad. Pero eso no quita para que yo sea insistente.

-¿Esos consensos parlamentarios previos a un acuerdo sobre presos buscan facilitar la implicación de Rajoy?

-Si el presidente español no considera suficientes las garantías que hasta ahora le he ofrecido personalmente, con documentos que le he entregado de nuestro plan de convivencia o acercamientos a cárceles próximas a Euskadi, pues reforcemos esa garantía con los consensos parlamentarios.

-¿Le ha pedido una reunión personal para hablar de esto?

-Estoy a la espera de la agenda del presidente. Mi disposición es clara desde el minuto cero.

-¿Hay abierta interlocución entre ustedes con el Gobierno central sobre estos temas?

-Sí. Cuando digo públicamente que el presidente español es sensible, es porque hay una interlocución abierta, que se gestiona de forma discreta, como ha de ser, y en la que se abordan desde situaciones particulares o privadas a reflexiones más abiertas o generales. Hay que profundizar en esa relación y llegar a compromisos más globales que los de hasta ahora.

-¿Sería un riesgo para estos planes de flexibilizar la política de presos que gobernara Ciudadanos?

-Yo me dirijo a Rajoy, que es el que gobierna ahora. No voy a hacer elucubraciones.

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