Rajoy convoca a sus barones para apuntalar la unidad del PP y hacer frente a Ciudadanos

En primer plano, Mariano Rajoy, seguido de la vicepresidenta en el Congreso. :: ballesteros / efe/
En primer plano, Mariano Rajoy, seguido de la vicepresidenta en el Congreso. :: ballesteros / efe

El Gobierno quiere evitar desmarques en asuntos como la financiación autonómica en un momento delicado

NURIA VEGA MADRID.

La notificación ha llegado a todas las organizaciones territoriales. Mariano Rajoy quiere almorzar con sus barones el próximo lunes en Madrid y a la cita asistirá la cúpula del PP al completo; la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. No habrá orden del día previamente establecido. Tampoco retransmisión en directo de lo que ocurra a puerta cerrada. En otras palabras, se dan las condiciones para que los máximos dirigentes de la formación conservadora aborden con franqueza la situación del partido a poco más de un año de las elecciones municipales y autonómicas.

La presencia de Montoro garantiza que «el tema estrella», como apuntan fuentes territoriales del PP y confirma el propio ministro, será la financiación autonómica. A la calle Génova han llegado señales de inquietud entre los barones, que ven cómo la reforma del sistema no termina de encauzarse, con el añadido de que este año aún no se han podido aprobar los Presupuestos Generales del Estado. La crisis catalana ha trastocado los planes iniciales del Ejecutivo, que no emprenderá cambios en el modelo sin contar con Cataluña. Y en este contexto, existe un interés en el Gobierno por explicar la situación a los suyos y calmar los ánimos.

Los asistentes al encuentro asumen de partida que no hay forma de consensuar una posición monolítica sobre el reparto de recursos. Que, debido a sus particularidades, el criterio de regiones como Andalucía, la Comunidad Valenciana o Baleares no es el mismo que el de Galicia, Castilla y León o Asturias. Pero reconocen el esfuerzo de Rajoy por hacer una puesta en común sobre la reforma y sus plazos para no dejar que sea un asunto que quiebre una de las mayores fortalezas de la formación, la unidad y la paz interna.

En un momento delicado, con Ciudadanos abriéndose paso en el centroderecha, fuentes del PP señalan que no es tiempo de «rebeliones» ni «salidas de tono» en las filas conservadoras y sí de reforzar la coordinación entre el Gobierno, el partido y sus organizaciones territoriales. En mayo de 2019 se abrirán de nuevo las urnas. Las elecciones locales, autonómicas y europeas constituirán el primer test general de la legislatura para Rajoy y los populares advierten de que no pueden permitirse un nuevo retroceso. De ahí la importancia de que en todos los niveles de la formación se tenga clara la estrategia.

En los próximos meses la agenda política llevará al primer plano de la actualidad asuntos como la financiación y los Presupuestos, pero también la posibilidad de alcanzar un pacto sobre el agua, reformar las pensiones o cerrar un acuerdo en materia de educación. Y los populares consideran fundamental que sus estructuras estén engrasadas para dar, sin fisuras internas, todas las batallas y elevar un muro de contención frente a Albert Rivera.

Reacción, acción

En cierto modo, es lo que venían pidiendo cargos territoriales del partido. En enero, tras la debacle del PP en Cataluña y, sobre todo, la victoria de Inés Arrimadas en las elecciones del 21 de diciembre, algunos barones se reconocieron preocupados por que el 'efecto Ciudadanos' se extendiera a otras comunidades autónomas e instaron a la dirección a actuar. Incluso el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, trasladó a Rajoy en persona su análisis sobre el riesgo del éxito de los liberales.

En público y en privado, todos coincidieron en que los resultados obtenidos en Cataluña no eran en absoluto extrapolables al resto de España. Pero sí vieron síntomas de que Ciudadanos puede seducir al electorado conservador. La última encuesta del CIS no ha hecho sino acrecentar esta sensación. El barómetro recoge que el 15,1% de los votantes de Mariano Rajoy apostaría hoy por Albert Rivera. Es decir, cerca de 1,2 millones de papeletas que podrían volar del PP al partido liberal, que ahora mismo convence en la mayoría de las franjas de edad donde antes ganaban los populares.

Ante esta tendencia, quienes se examinan en 2019, los cargos locales y regionales, han solicitado al Gobierno y al PP que recuperen la iniciativa política. Y en las últimas semanas han percibido que algo se mueve tanto en la Moncloa como en Génova, donde se han empezado a promover iniciativas legislativas y a retomar banderas tradicionales como la prisión permanente revisable. Además, recuerdan que Rajoy ha ordenado a sus ministros que incrementen su presencia pública y viajen a los terroritorios para arropar a los dirigentes del partido.

En este sentido, se agradece la reunión del lunes. «Quiere escuchar y ser escuchado», interpretan fuentes populares sin poder especificar hasta donde llegarán los barones en el exposición de sus preocupaciones.

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