Rajoy, «contento»; el PP respira

Rajoy valoró su declaración en el juicio en un acto del PP en su sede con motivo del acuerdo contra la violencia machista. :: Paco Campos / efe

El presidente del Gobierno se queja de las preguntas «políticas» mientras el partido aplaude que se ciñera al guion sin cometer errores Los populares consideran que su líder salió vivo del interrogatorio de la acusación

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Mariano Rajoy estaba «contento» tras su declaración en la Audiencia Nacional aunque se quejó de que algunas preguntas de la acusación popular tuvieran carga «política». Si el presidente del Gobierno estaba feliz, el PP estaba en el siguiente escalón. En la calle Génova los dirigentes del partido resoplaron al terminar el interrogatorio porque su líder había solventado el trance más difícil de su mandato sin cometer, a su entender, ningún error. «Ahora, a gobernar», dijo la vicepresidenta en la Moncloa.

El jefe del Ejecutivo comentó a los miembros de su equipo y a los dirigentes del PP con los que conversó tras su testimonio que las preguntas «no habían sido difíciles», aunque alguna, sobre todo del abogado Mariano Benítez de Lugo, tenían un marcado acento político, pero eso no empañó su satisfacción. Los populares habían convocado en su sede un acto con motivo del acuerdo contra la violencia machista para que Rajoy se explayara en territorio amigo. Fue recibido con una ovación de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, el coordinador del partido, Fernando Martínez Maillo, el vicesecretario sectorial, Javier Maroto, el de Comunicación. Pablo Casado, y el de Política Autonómica, Javier Arenas.

Rajoy aprovechó su intervención en el acto contra la violencia machista para hacer su valoración de la vista y declararse «contento de haber colaborado con la Justicia». Explicó que con sus respuestas trató de «aclarar algunas cosas» y se puso buena nota porque contestó a todas las preguntas. Reconoció además que en el PP «ha habido su problemas y sus historias, como las ha habido en otras fuerzas políticas», una forma de reconocer en el lenguaje 'mariano' la corrupción en sus filas, algo que el propio Rajoy negó al destaparse el 'caso Gürtel', cuando dijo que «esto no es una trama del PP, es una trama contra el PP». Hecho este reconocimiento, aseguró que su partido está «decidido a combatir la corrupción y a ganar la batalla».

La satisfacción de Rajoy era euforia en algunos dirigentes del PP porque su líder salió vivo de la Audiencia Nacional, y no era fácil. En los despachos de la calle Génova se felicitaban de que su jefe hubiera sido «un frontón» ante las preguntas «socialistas» del letrado de Adade. Fue muy festejada su respuesta de «respondo a la gallega porque no voy a responder a la riojana» ante las quejas por alguna contestación del abogado de la acusación popular. En definitiva, todo eran buenas caras donde unos días antes la preocupación se dibujaba en los rostros.

Instrumentalización

El coordinador y número tres del partido, tras el momento de alivio, pasó al contraataque y señaló que la vista le había parecido «un parlamento con togas», con una clara intención de la acusación de llevar «la política a sede judicial» para desgastar a Rajoy. Para Maillo, todo se resume en «la instrumentalización» que ha buscado el PSOE para conseguir por vía judicial lo que no logra en las urnas.

«Se ha confirmado que iba a aportar poco», apostilló el vicesecretario de Comunicación. En la dirección del PP la sensación más extendida era que la acusación popular se podía haber ahorrado la citación del presidente porque su contribución a la causa de Gürtel ha sido irrelevante. En la sentencia no habrá «ni una línea» que refleje el testimonio de Rajoy, vaticinó el coordinador. El presidente, con otras formas, siguió la senda marcada por sus antecesores y sucesores en la secretaría general del PP y también alegó ignorancia sobre las finanzas del partido y trasladó la responsabilidad en ese terreno al extesorero Álvaro Lapuerta, eximido del juicio por demencia.

Si en el PP estaban exultantes, en la Moncloa también, y al igual que en el partido pusieron en el punto de mira a los socialistas. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, además de elogiar el testimonio «sereno» del presidente, reclamó al líder de la oposición que haga «política» en vez de fiar la derrota de Rajoy a lo que resuelvan los tribunales. La número dos del Gobierno lamentó que la corrupción sea «el monotema» del PSOE para ejercer su papel opositor.

El Gobierno quiere olvidar el capítulo y la imagen de Rajoy en el tribunal cuanto antes y ha confeccionado una intensa agenda para las próximas 48 horas. Mañana entregará las medallas del mérito al trabajo al calor de los buenos datos de la Encuesta de Población Activa, y el viernes protagonizará su conferencia de prensa más extensa del año tras el último Consejo de Ministros antes de las vacaciones. «Ahora -apostilló Sáenz de Santamaría- se trata de seguir trabajando».

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